DERECHO

A LA INFORMACIÓN

Información Social.

Información Histórica:

José de San Martín,

agente masón británico?

“La Verdad os hará libres…”

Luis A. Mena

ISBN:

Derechos de autor reservados.

Ilustración de tapa y contratapa:

 

Tucumán – República Argentina

E-mail: a1editorasas@gmail.com

INDICE:

-In Memoriam y Prólogo                   Pág. 5

-Información:                                     Pág. 7

-Periodismo y comunicación:             Pág. 9

-Información Social:                           Pág. 16

-Derecho a la Información: réplica,

respuesta y/o rectificación?:               Pág. 24

-Petitorio sobre Ley de Medios:        Pág. 66

-Información Histórica: José de

San Martín, agente masón inglés?    Pág.110

IN MEMORIAM

En memoria de Enrique “Harry” García Hamilton, maestro y director que me brindó su ayuda y posibilitó mi ingreso en la investigación periodística.

PRÓLOGO

Este librog es en memoria de quien fue mi director en los diarios La Tarde y La Gaceta de Tucumán, Enrique “Harry” García Hamilton. Posibilitó que pudiera comprar los libros necesarios mientras hacía periodismo, y luego ingresar al archivo de La Gaceta para completar mi ensayo sobre “Derecho a la Información: réplica, respuesta y/o rectificación?”. También por pedido de él me inicié en la investigación periodística, con la técnica de “atar cabos sueltos”. Y quizás sea el único periodista que al renunciar para ir a un multimedio distinto, recibió una nota con membrete de La Gaceta y su firma de director, agradeciéndome por los servicios prestados a la empresa.

Comienzo con una breve nota sobre Información, y luego sobre la diferencia de Periodismo y Comunicación. En esta desarrollo un concepto nuevo de Información, propia del periodismo, pero que con elementos matemáticos, químicos y físicos quizás podrían llegar a describirse teóricamente los orígenes de los multiuniversos…

Continúo con Información Social, relacionada con la Propaganda y el manejo o manipulación de la Opinión Pública. Son notas sobre Noam Chomsky, Ignacio Ramonet y Eduardo Galeano.

“Derecho a la Información: réplica, respuesta y/o rectificación?” es el ensayo sobre réplica con el que impugno el Art. 14 del Pacto de San José de Costa Rica, y los fallos que lo aplican de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina. Creo que logré imponerlo en el mundo jurídico de la Argentina, México y España.

En “Petitorio sobre Ley de Medios” solicito que se declare inconstitucional y nula de nulidad absoluta la Ley Nº 26.522, conocida como “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” o “Ley de Medios” en la Argentina.

Finalmente, en Información Histórica sobre José de San Martín, por documentos encontrados por Rodolfo Terragno con los que escribió el libro “Maitland & San Martín”, hago un relato cronológico en base a distintas notas y escritos que probarían que San Martín en realidad fue un agente de la masonería británica.

INFORMACIÓN

La información es un elemento esencial en la vida del ser humano. Es tal la importancia del concepto, que en todo lo que existe hay información. O podría decirse que no hay nada que exista que no tenga información. Hasta se sostiene que la información es sinónimo de vida, ya que cuando se produce una transmisión de información genética en un acto sexual, en un laboratorio o en la naturaleza, se puede generar vida, sea animal o vegetal. Incluso el reino mineral tiene su propia información constitutiva.

Cuando el ser humano usa su poder de raciocinio, que se le considera característico, realiza un ordenamiento de informaciones que se condensan en ideas y luego se materializan en acciones. Esas acciones generan o se transforman en nuevas informaciones, con lo que ocurre un proceso múltiple y complejo que hace a la actividad humana en todo el mundo.

La transmisión de información en uno y otro sentido, o de ida y vuelta, genera la comunicación, como proceso fundamental para la interrelación en todo sentido del ser humano.

El periodismo utiliza una porción de ese cúmulo de información y realiza un manejo profesional de ese material, al que se denomina información periodística. La utilización y transmisión de esa información específica se realiza a través de medios técnicos y/o tecnológicos que se denominan Medios de Comunicación o Difusión. Es tal la importancia que adquirieron esos sistemas gráficos, orales y visuales en la actividad social, política, económica, comercial, deportiva, publicitaria y tantas otras, que al conjunto del sistema comenzó a denominárselo Cuarto Poder, por su influencia en la organización y funcionamiento del mismo Estado, además de instituciones y entidades privadas.

Esos medios gráficos, orales y visuales no se limitaron solamente a la transmisión de información periodística, pues ampliaron el espectro de posibilidades y generaron producciones informativas, formativas y de entretenimiento, con lo que en conjunto y por segmentos (según edades, características culturales, etc.) captaron el interés de casi la totalidad de las personas en sus áreas de influencia.

Por estas y muchas otras características y condiciones, se destaca la importancia e influencia del periodismo y de los Medios de Comunicación (que deberían denominarse correctamente como de Difusión), en la sociedad y en toda actividad humana.

PERIODISMO Y COMUNICACIÓN

Durante los años en el periodismo, entre otras tareas como publicidad, relaciones institucionales, un poco de locución, algo de marketing, comunicación y demás, noté una generalizada confusión de conceptos en torno a estas palabras.

Como docente logré definirlos correctamente, desde mi punto de vista personal y profesional.

Tarea de informar.

En principio, considero conveniente reafirmar que el periodismo y la tarea profesional del periodista es la de INFORMAR, pero “con sentido de la verdad y tendencia a la objetividad”. Así de simple y directo. Y así también de importante y extraordinaria actividad.

Afirmo que el periodismo como pura actividad informativa no tiene relación con la comunicación, que es un “proceso” de intercambio de informaciones, ni tampoco con la actividad de los comunicadores sociales, aunque éstos se vuelquen en algún momento a la tarea de periodistas.

La información.

Sostengo y anticipé en notas anteriores que “La información es o se trata de datos, signos y/o elementos que, convenientemente ordenados o estructurados naturalmente o por el raciocinio del ser humano, configuran un mensaje”.

En todo lo que existe en la Naturaleza y también en el intelecto humano hay información. También sería sinónimo de vida, porque con el intercambio de información genética durante las relaciones en los reinos animal y vegetal (o artificialmente en laboratorios científicos) se generan nuevas vidas con su propia información constitutiva o mensaje genético, como es el ADN.

Considero tan importante el concepto puro o estricto de información que desde sus características matemáticas, físicas, químicas y algunas otras que desconozco, tendría relación directa con la Gran Obra Divina o surgimiento del universo y la vida.

Como explicación gráfica del concepto de información, realizo un amplio círculo que teóricamente contiene infinitos y universales datos, signos y elementos materiales, químicos, físicos, matemáticos; y en el caso específico de nosotros como animales humanos, también intelectuales. Si del universo material focalizo elementos químicos como el hidrógeno y el oxígeno, por ejemplo, tengo “…elementos que convenientemente ordenados y estructurados naturalmente configuran un mensaje” distinto y con propiedades características, ¡el AGUA!!! Si focalizo el ácido desoxirribonucleico o ADN de una persona y lo uno a otro “se configura un mensaje” o información genética nueva ¡otro SER HUMANO!!! Y lo mismo ocurre con los restantes animales y vegetales, de los que resultan “nuevas informaciones genéticas o mensajes de vida”.

Si del universo intelectual focalizo algunas letras de nuestro abecedario, como por ejemplo la h, la o, la l y la a, son “datos, signos y/o elementos que, convenientemente ordenados o estructurados por el raciocinio del ser humano, configuran un mensaje”, que es el saludo “hola”. Y entonces sí, mediante un “proceso” de intercambio de ida y de vuelta de mensajes de saludos o informaciones en general, ocurre la “comunicación” entre uno o más emisores-receptores, con uno o varios receptores-emisores.

El periodismo.

La difusión, expansión y complementación de informaciones tienen efectos multiplicadores y generan nuevas informaciones o “mensajes” de diversos tipos en todo el mundo.

Influyen en las reacciones de la naturaleza o en las conductas de los seres vivientes, los que a su vez retroalimentan y generan nuevas informaciones.

De tantas y tan diversas informaciones que surgen, el periodismo utiliza sólo un porcentaje de ellas para procesarlas y difundirlas (las más importantes, impactantes, novedosas o que influyen en la opinión pública), las que pasan a denominarse “informaciones periodísticas”.

Etica Profesional.

El periodista realiza un manejo profesional de esas informaciones: las busca o recoge de diversas fuentes, investiga, evalúa su importancia y trascendencia, redacta según los distintos géneros periodísticos, edita y difunde a través de los medios de “difusión” (no de comunicación, como es erróneo denominar).

El manejo profesional de la información por parte del periodista implica una función esencial y trascendental, propia de la Deontología Periodística o Etica Profesional: “Informar con sentido de la verdad, y tendencia a la objetividad”.

Veracidad y objetividad.

Digo “con sentido de la verdad”, porque nunca nadie logra poseer la verdad pura; pero es fundamental estar en su búsqueda permanente, aunque resulte eterna.

Y también con “tendencia a la objetividad”, porque cuando un periodista redacta una nota, por más que aparente ser muy objetiva y estar basada en hechos reales y concretos, siempre agrega su carga subjetiva con el uso de distintas palabras, un común y quizás inadvertido adjetivo, e incluso con el uso discrecional de los simples y aparentemente insignificantes signos de puntuación.

Según el género periodístico en que trabaje, el periodista profesional debe procurar una “tendencia a la objetividad”, aunque nunca se la consiga en su totalidad. En menor grado y con diversas características, también se aplica a las notas de opinión, comentarios, editoriales u otras por el estilo. (Ver también en mi ensayo sobre “Derecho a la información. ¿Réplica, respuesta y/o rectificación?”).

¡Viéndola desde esta perspectiva, acaso no resulta sorprendente, importante y extraordinaria la tarea periodística?

La comunicación.

Sabemos que la comunicación es un “proceso” de intercambio de informaciones de uno o varios emisores, con otro u otros receptores.

Esos procesos se realizan de modo personal y directo o a través de medios como los teléfonos, Internet y otros. Es un proceso de ida y vuelta de mensajes directos y casi inmediatos, que en inglés se conoce como “feed back”.

Los medios como diarios, periódicos, revistas, radiodifusoras, televisión no son de comunicación. Se deberían denominar correctamente como medios de difusión, cuyos objetivos serían de “informar”, “entretener” y, aunque algunos lo nieguen, también de “formar”. Lo contrario o negativo moral y éticamente es lo que se aplica actualmente: “desinformar”, “distraer” y “deformar”.

A diferencia de los comunicadores sociales, EL PERIODISTA NO SE COMUNICA. En sentido estricto, sólo INFORMA “con sentido de la verdad y tendencia a la objetividad”. Y según la calidad con que investiga, busca, procesa la información y la transmite, se reconoce su capacidad y valor profesional.

También es importante para evaluar su grado de PROFESIONALISMO y su ETICA, la pureza e independencia personal e intelectual con respecto a sectores de poder político, económico, gremial, empresarial, religioso u otros.

La obligación y responsabilidad del periodista auténticamente profesional es para con la sociedad y la opinión pública, aunque dependa laboralmente de una línea editorial o política empresarial determinada.

“Periodismo puro”

En este sentido, sostengo y reitero que el “PERIODISMO PURO” es el que INFORMA CON SENTIDO DE LA VERDAD Y TENDENCIA A LA OBJETIVIDAD; y que el “PERIODISTA AUTENTICO” es el que cumple con esa premisa fundamental. Agrego personalmente algunas condiciones prácticas: que sepa redactar correctamente, y conozca los estilos y géneros periodísticos.

Considero importante también marcar diferencias entre los periodistas y “los llamados periodistas”. Los primeros, como ya destaqué, cumplen la función de “informar con sentido de la verdad y tendencia a la objetividad”. Los segundos, aunque se desempeñen en diferentes medios, no cumplen esa función y deberían ser llamados comentaristas; conductores y/o animadores (aunque sean de programas de “características” periodísticas); agentes de prensa y propaganda (si se desempeñan en organismos públicos y de gobierno), entre otros. Distintos son los locutores, auténticos profesionales en su actividad.

INFORMACIÓN SOCIAL

Derecho a la Información Social Pura

A – CONTROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION (Noam Chomsky, lingüista de EEUU, hijo de rusos judíos).

Hay dos modelos de democracia posibles, según Chomsky: 1) “…en una sociedad democrática, la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares, y los medios de información son libres e imparciales”. 2) “Una idea alternativa de democracia es la de que NO debe permitirse que la gente se haga cargo de sus propios asuntos y los medios de información deben estar fuerte y rígidamente controlados”. Esto se lograba con violencia en un estado totalitario, o con propaganda en la democracia.

La elite y el rebaño perplejo.

Destacó Chomsky la actuación en la democracia de EEUU de la “Comisión Creel” (de propaganda gubernamental) durante la Primera Guerra Mundial. Esta consiguió “convencer a una población reticente de que había que ir a una guerra mediante el sistema de aterrorizarla y suscitar en ella un fanatismo patriotero”. Agregó que según la teoría de Walter Lippmann, quien fue decano de los periodistas norteamericanos y analista político, en la democracia hay distintos tipos de ciudadanos: 1) Los que asumen algún papel activo en cuestiones generales relativas al gobierno y la administración, que analizan, toman decisiones, ejecutan, controlan y dirigen los procesos: LA ELITE REDUCIDA. 2) Los que dio en llamar “EL REBAÑO PERPLEJO O DESCONCERTADO”, es decir la mayoría de la población cuya función se limita a ser meros espectadores, y que luego de elegir un líder “se apoltronan y se convierten en espectadores”. Para ello, según Lippmann, se necesita algo que sirva para domesticar al rebaño perplejo: “la fabricación de consenso”. La elite o clase especializada, al servicio de la gente que tiene el poder real debe ser adoctrinada; el resto del rebaño, distraído.

Distracción, o miedo a un enemigo

Siguió destacando Chomsky que cuando el rebaño comienza a darse cuenta de que no hay propuestas serias en las sucesivas administraciones para resolver los “importantes problemas relativos a la salud, la educación, los que no tienen hogar, los parados (desocupados), el índice de criminalidad, la delincuencia creciente que afecta a amplias capas de la población, las cárceles, el deterioro de los barrios periféricos; es decir la colección completa de problemas conocidos… En estas circunstancias hay que desviar la atención del rebaño ya que si empezara a darse cuenta de lo que ocurre podría no gustarle, porque es quien recibe directamente las consecuencias de lo anterior. ACASO ENTRETENERLES CON LA FINAL DE COPA O LOS CULEBRONES NO SEA SUFICIENTE Y HAYA QUE AVIVAR EL MIEDO A LOS ENEMIGOS”.

“Hay que hacer que conserven un miedo permanente, porque a menos que estén debidamente atemorizados por todos los posibles males que pueden destruirles, desde adentro o desde afuera, podrían empezar a pensar por sí mismos, lo cual es muy peligroso, ya que no tienen la capacidad de hacerlo. Por ello es importante distraerles y marginarles”, decía Chomsky.

“También es necesario FALSIFICAR TOTALMENTE LA HISTORIA… Simular que cuando atacamos y destruimos a alguien lo que estamos haciendo en realidad es proteger y defendernos a nosotros mismos de los peores monstruos y agresores”.

“El cuadro del mundo que se le presenta a la gente no tiene la más mínima relación con la realidad, ya que la verdad sobre cada asunto queda enterrada bajo montañas de mentiras”.

ES CUANDO SE DESTACAN LOS MEDIOS DE INFORMACION AL SERVICIO DE LAS ELITES.

“La cuestión central (decía Chomsky) se trata de si queremos vivir en una sociedad libre o bajo lo que viene a ser una forma de totalitarismo autoimpuesto, en el que el rebaño desconcertado se encuentra, además, marginado, dirigido, amedrentado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes patrióticos, e imbuido de un temor reverencial hacia el líder que le salva de la destrucción…”.

B – PENSAMIENTO UNICO Y NUEVOS AMOS DEL MUNDO (Ignacio Ramonet, periodista español residente en Francia, ex director de Le Monde Diplomatique).

“Agotados por el trabajo, horrorizados por el paro (los conflictos), angustiados por el porvenir, hechizados por la televisión, aturdidos por los tranquilizantes, los ciudadanos sufren un adoctrinamiento constante, invisible y clandestino”.

“El sistema de información se ha pervertido”.

“Los nuevos amos del mundo no han sometido nunca sus proyectos a sufragio universal. La democracia no es para ellos”.

“EL PODER POLITICO NO ES SINO EL TERCER PODER. ANTES ESTA EL PODER ECONOMICO Y LUEGO EL PODER MEDIATICO”.

Magnífica perspectiva de Ramonet, quien destacó que “muchos ciudadanos consideran que, confortablemente instalados en el sofá de su salón y viendo en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos a base de imágenes fuertes, violentas y espectaculares, pueden informarse seriamente. Es un error mayúsculo…”.

Distracción, desinformación, propaganda

Según Ramonet, “el informativo televisado, estructurado como una ficción, no está hecho para informar, sino para distraer (DISTRACCION). La sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas produce un doble efecto negativo de sobreinformación y DESINFORMACION. Querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario (PROPAGANDA) más que con la movilización cívica”.

“Esta falta de esfuerzo por nuestra parte, conduce a la expansión imparable de la ideología dominante: EL PENSAMIENTO UNICO. La que siempre tiene razón y ante la que todo argumento –con mayor motivo si es de orden social o humanitario- tiene que inclinarse”.

“Esta viscosa doctrina, imperceptiblemente envuelve todo razonamiento rebelde, lo inhibe, lo paraliza y acaba por ahogarlo. Hay una sola doctrina, la del pensamiento único, autorizado por una invisible y omnipresente policía de la opinión”.

¿Qué es el pensamiento único?, se pregunta Ramonet, y responde: “Se puede decir que está formulado y definido a partir de 1944, en ocasión de los acuerdos de Bretton Woods. Sus fuentes principales son las grandes instituciones económicas y monetarias –BM, FMI, Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, Comisión Europea, etc., quienes, mediante su financiación afilian al servicio de sus ideas, en todo el planeta, a muchos centros de investigación, universidades y fundaciones que, a su vez, afinan y propagan la buena nueva”.

Continúa destacando Ramonet que “Esta es recogida y reproducida por los principales órganos de información económica y principalmente por las biblias de inversores y especuladores de bolsa –The Wall Street Journal, The Financial Times, The Economist, Far Eastern Economic Review, Agencia Reuter, etc.-, que suelen ser propiedad de grandes grupos industriales y financieros”.

“En casi todas las facultades de ciencias económicas, periodistas, ensayistas y también políticos, examinan de nuevo los principales mandamientos de estas nuevas tablas de la ley y, usando como repetidores los medios de comunicación de masas, los reiteran hasta la saciedad sabiendo a ciencia cierta que, en nuestra sociedad mediática, REPETICION VALE POR DEMOSTRACION”.

“La repetición constante, en todos los medios de comunicación, de este catecismo por parte de los periodistas de reverencia y de casi todos los políticos, tanto de derecha como de izquierda, le confiere una fuerza de intimidación tan grande que AHOGA TODA TENTATIVA DE REFLEXION LIBRE y hace muy difícil la resistencia contra este nuevo oscurantismo”.

C – CULTURA = ENTRETENIMIENTO = NEGOCIO. VIDA = ESPECTACULO = PODER ECONOMICO Y POLITICO. INFORMACION = PUBLICIDAD = PODER.  (Eduardo Galeano, escritor uruguayo).

Según Galeano, “La cultura se está reduciendo al entretenimiento, y el entretenimiento se convierte en brillante negocio universal. La vida se está reduciendo al espectáculo, y el espectáculo se convierte en fuente de poder económico y político. La información se está reduciendo a la publicidad (y/o propaganda, agrego yo), y la publicidad manda”.

Agregó que “Aunque los mastodontes de la comunicación simulan competir entre sí, y a veces hasta se golpean y se insultan para satisfacción de la platea, a la hora de la verdad el espectáculo cesa y, tranquilamente, se reparten el planeta”.

DOMINIO DEL MUNDO CON EL PODER DE LA INFORMACION

Luego de recorrer los principales comentarios de estos extraordinarios escritores, uno queda abrumado, desconcertado, “perplejo” como otro más del “rebaño”, y llega a la conclusión de que, junto al común de la gente, de la sociedad, de la población masiva, seguimos siendo “animales”, conducidos y manejados a su antojo y placer por la “elite reducida”.

Como se ha destacado, a la elite reducida de más alto nivel no le interesa realmente la democracia ni las políticas de gobierno: con el poder económico las manejan discrecionalmente. Y MEDIANTE EL MANEJO DISCRECIONAL DE LA INFORMACIÓN, DOMINAN A TODO EL MUNDO…

Ahora bien, como yo ya reconocí que soy un “animal” pero de la raza “humana”, me resisto a que me manejen y conduzcan tirándome con una argolla de la nariz como al rebaño o ganado. Lamentablemente, como me quedo o me dejan sin demasiadas alternativas, prefiero “bramar” aunque me lleven al matadero…

DERECHO A LA INFORMACIÓN

¿REPLICA, RESPUESTA y/o RECTIFICACION?

El art. 14º del Pacto de

San José de Costa Rica.

Derecho a la Información:

Libertad de informar

e informarse.

Responsabilidad profesional.

Deontología Periodística.

Fallos en la Argentina.

Resumen de Introducción

En este trabajo se da un enfoque distinto sobre temas que han generado polémica en los últimos años: Réplica, Respuesta, Rectificación y Derecho a la Información.

Se destaca la impugnación del artículo 14° del Pacto de San José de Costa Rica, que se refiere a la réplica, respuesta o rectificación, y cuya operatividad fue resuelta positivamente en los últimos fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina.

¡Y me atrevo a considerar que, aun estando de acuerdo y aceptando la operatividad del Pacto en general, esos fallos no tienen relación con la figura de la Réplica de su artículo 14°!

La mayoría de los autores denominan indistintamente la figura. Para mi punto de vista, el término Respuesta no coincide con el concepto y sí corresponde a otra figura: Derecho “a” Respuesta, que es el de toda persona de preguntar, peticionar, reclamar o dirigirse a los funcionarios de gobierno y que éstos respondan, en función del principio republicano de gobierno.

Rectificación tiene un sentido amplio; y en su sentido restringido es también una especie del derecho a la información, como la Réplica, pero en otro contexto.

El término correcto es Réplica (sola y simplemente la palabra), como especie del género “Derecho a la información”, por lo que es redundante y mal llamado “Derecho de…”.

Forma parte de los derechos individuales (libertad, propiedad, igualdad…); y no de los derechos personalísimos (honor, intimidad, imagen, etc.).

La réplica tiene relación directa con la información falsa o inexacta, pero no con el agravio, que es una figura totalmente extraña al concepto de réplica.

El agravio tiene una entidad relevante pero propia, una protección distinta y especial, y está contemplado en forma independiente en nuestra legislación nacional y también en la internacional, incluyendo las sanciones. Además, el propio Pacto lo considera en forma separada.

El planteo, además de lo antes expuesto sobre el agravio, es que la Réplica, así como la Rectificación e inclusive el Derecho a Respuesta que le corresponde a la comunidad, forman parte de los principios Deontológicos del periodismo. Tienen relación directa con la Etica Profesional.

No se pretende disminuir la importancia de la Réplica. Todo lo contrario, se le asigna mayor relevancia pues tiene que ver con la responsabilidad profesional (sagrada responsabilidad) del periodista o medio que difunde una información. Es decir, 1°) transmitir toda información con sentido de la verdad y tendencia a la objetividad; y 2°) si por una cuestión voluntaria o involuntaria se transmite información falsa o inexacta, y se considera válido o verdadero el argumento de alguien que replica, es obligación moral y ética aceptar y transmitir o publicar la otra verdad, siempre en libertad.

Volviendo al artículo 14° del Pacto de San José de Costa Rica, la figura del agravio no corresponde con la Réplica, y es contradictorio con otros principios de la normativa de derechos humanos, por lo que es errónea su aplicación.

Concretamente, el agravio no constituye objeto jurídico ni conceptual de la Réplica. Los otros artículos del Pacto y distintos acuerdos, convenciones y normas de derechos humanos sobre libertad de información contradicen, rebaten e impugnan por sí mismos al artículo 14°.

En el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la causa “Ekmekdjian, Miguel Angel c/Sofovich, Gerardo y otro”, al margen de la operatividad del artículo 14 y del mismo Pacto (resuelta positivamente por la Corte), no correspondía aplicar la figura de la Réplica, que es especie del género “Derecho a la información”.

Lo extraordinario del caso es que el propio Ekmekdjian, en la segunda edición de su libro, sostiene y confirma de modo impecable la misma posición sobre la figura del agravio, que es el elemento clave para esta impugnación del artículo 14 del Pacto.

Pero el autor se extiende en el desarrollo de tres teorías “distintas y excluyentes entre sí” para abonar su posición, adoptando una denominada “tesis amplia”.

Toda su exposición sobre las teorías gira en la defensa de una posición tomada, con la que justifica el fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pero en definitiva plantea un gran contrasentido, y su argumentación pierde todo sustento al incursionar en temas y aspectos no contemplados siquiera en la normativa y que escapan por lejos al concepto de Réplica.

En otro fallo de la Corte sobre la causa “Petric Domagoj Antonio c/ diario Página 12”, hay referencia concreta a una información considerada falsa o inexacta y correspondía una Rectificación (no la Réplica).

Si el medio no quiso rectificar la información, debía entrar en juego el principio de la responsabilidad o Etica Profesional.

Y si la persona aludida en la información se consideró afectada, correspondía acción penal y/o civil, y no un pretendido derecho de réplica de un erróneo artículo 14 del Pacto de San José de Costa Rica.

Por último, pese a la oposición de la mayoría de los medios (como empresas periodísticas) a la aplicación de lo que se denominó “Derecho de Réplica”, quizás prefirieron esto a posibles demandas civiles y penales, que podían terminar con un costo millonario.

El apoyo de periodistas a la Réplica podría estar dado por el concepto de derecho natural de la sociedad a la información (dar y recibir en libertad), enmarcado en los principios éticos de la actividad periodística, y que se plantean más adelante en esta nota.

FALLOS “A FAVOR”

EN LA ARGENTINA

El fallo “Ekmekdjian, Miguel Angel c/ Sofovich, Gerardo y otro”, dictado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el 7 de julio de 1992, es considerado el primero que aplicó positivamente el “Derecho de Réplica” en nuestro país.

Pero considero que el tema en cuestión, resuelto a favor del accionante Ekmekdjian, no corresponde a la figura de la “Réplica”, como especie del género “Derecho a la información”.

Reseña de la causa

En su obra “Derecho a la información” (4 – 1° edición), el mismo Ekmekdjian reseña los antecedentes de la causa: “El 11 de junio de 1988, durante la emisión del programa “La noche del sábado”, emitido por Canal 2 de televisión y dirigido por Gerardo Sofovich, el escritor Dalmiro Sáenz expresó frases y conceptos agraviantes contra Jesucristo y Su Santa Madre, la Virgen María, pretendiendo ridiculizarlos y degradarlos. En nuestro carácter de católico practicante, remitimos a Sofovich y a Canal 2 una carta documento, requiriendo que se la leyera en el programa siguiente. En dicha carta pretendimos ejercer el derecho de réplica que –según nuestro criterio- nos otorga el art. 14.1 del Pacto de San José de Costa Rica y el art. 33 de la Constitución Nacional. Como la mencionada carta no tuvo respuesta alguna, iniciamos un juicio sumarísimo (amparo contra actos de particulares), solicitando se ordenara judicialmente la lectura de dicha carta en el programa de referencia. La acción fue rechazada en primera y en segunda instancia. Interpuesto el recurso extraordinario que regula el art. 14 de la ley 48, contra la sentencia de Cámara, nos fue rechazado, lo cual nos obligó a ir en queja directa ante la Corte Suprema de Justicia, la que dictó el fallo en análisis”.

Agrega Ekmekdjian en su obra que el voto mayoritario de la Corte “reconoce que existen conflictos entre el ámbito privado de la persona, de su dignidad, de su honor e intimidad y el derecho a expresar las ideas por la prensa, debiendo protegerse a la dignidad en cuanto se vea afectada por el ejercicio abusivo de la información”.

Continúa destacando el trabajo: “Afirma (la Corte) que el derecho de réplica es un “remedio legal inmediato a la situación de indefensión en que se encuentra el común de los hombres frente a las agresiones a su dignidad, honor e intimidad cuando son llevados a cabo a través de los medios de comunicación social””.

Posición personal

Considero que la posición personal de Ekmekdjian resulta totalmente válida. Además, por los principios expuestos me imagino que debe ser compartida por la inmensa mayoría de quienes nos podemos sentir heridos en nuestra intimidad personal, religiosa, cultural, sexual; como también agraviados, humillados u ofendidos por expresiones o informaciones que se vierten por los distintos medios de difusión.

Pero todos los argumentos planteados por él giran en torno al agravio y las convicciones fundamentales de una persona, como supuestos elementos principales del “Derecho a réplica”. Y reitero que el agravio y las otras figuras no corresponden en absoluto a la figura de la réplica, especie del “Derecho a la información”.

Las tres teorías

En la segunda edición de su obra (Derecho a la información), Ekmekdjian destaca como concepto del derecho de réplica: “El derecho a contestar, por el mismo medio, una opinión o noticia que agravia o perjudica en forma injusta, irrazonable o errónea, la reputación, alguno de los aspectos esenciales de la personalidad o alguna de las creencias fundamentales del replicante, efectuadas por medio de la prensa”. O sea, que amplía incluso el espectro y al agravio agrega “los aspectos esenciales de la personalidad o alguna de las creencias fundamentales…”

El considera y analiza “tres disfunciones de la libertad de expresión: el engaño, el agravio al honor personal y la afectación de aspectos fundamentales de la personalidad, aún cuando no lleguen al agravio personal”.

Sostiene también que con “relación al derecho de réplica existen tres posiciones doctrinarias distintas y excluyentes entre sí: La primera… niega la operatividad del derecho de réplica… La posición intermedia sostiene que el derecho de réplica tiene operatividad, pero se limita a proteger a las personas contra ataques a su honor o su intimidad. La posición amplia entiende que el derecho de réplica –que tiene operatividad en nuestro orden jurídico- no solamente protege el derecho al honor y a la intimidad de las personas, sino también, como hemos dicho más arriba, las convicciones fundamentales de una persona (v.gr., su nacionalidad, su religión, su profesión, etc.)”.

Esta última es la que él sostiene.

Fundamentos de la tesis amplia

Lo más interesante y esclarecedor del caso lo desarrolla el mismo Ekmekdjian en el punto referido a “Fundamentos de la tesis amplia”. Transcribo in extenso la primera parte de ese punto, que resulta importante, claro y aprovechable al 100 por ciento:

“La doctrina mayoritaria… se pronuncia limitando el derecho de réplica a la protección del honor personal agraviado y, a lo sumo, a la intimidad. A poco que se analice el tema, se aprecia lo erróneo de esta tesitura. En efecto, el honor, la honra y la intimidad de una persona se hallan protegidos, sin necesidad de utilizar el derecho de réplica. En primer término, una persona que ha sido agraviada en su honor o su honra, ya sea con expresiones injuriosas o bien imputándosele falsamente un delito, tiene en sus manos el ejercicio de la acción criminal de injurias o calumnias, respectivamente. En estos casos, de haber una sentencia condenatoria, ella puede ordenar su publicación a cargo del condenado, si es posible en el mismo periódico, en el mismo lugar y con los mismos caracteres del artículo injurioso (art. 114 del Código Penal). En otras palabras, existe ya un derecho de réplica específico, legislado en la citada norma del Código Penal, para los casos de agravios contra el honor o la honra. Aún cuando no se dieran los extremos para tipificar penalmente el agravio como injuria o calumnia, todavía queda la vía prevista en el art. 1071 bis del Código Civil, si se lesiona o mortifica el derecho a la intimidad. En efecto, este texto legal protege a las personas de toda intromisión de un tercero en su vida privada y sanciona a quien mortificare a otro en sus costumbres o sentimientos, aún cuando el hecho no fuera un delito. Establece –entre otras sanciones al infractor- la publicación de la sentencia en un diario del lugar a su costa. Obviamente, estamos ante otro caso de derecho de réplica específico, autorizado por la ley”.

“En otras palabras (continúa Ekmekdjian en su obra), si el honor, la honra y la intimidad están protegidos penal (art. 114, Cód. Penal) y civilmente (art. 1071 bis, Cód. Civil), no se entiende cuál es el rol del derecho de réplica, ya que el grupo de valores al que –según esta tesis restringida- debería proteger (ver parágrafo anterior), tiene ya su protección específica y no necesitan de él”.

“En suma: con la teoría restringida que ve al derecho de réplica dirigido a proteger exclusivamente el derecho al honor, la honra o la intimidad, se lo esteriliza, se lo convierte en un supernumerario sobreabundante de las garantías individuales, sin objeto propio y definido”.

Error del objeto jurídico

Es realmente excelente y comparto el argumento de Ekmekdjian, en cuanto ratifica lo que expuse al comienzo sobre el agravio y la afectación de la honra y la intimidad. Es decir, que estos principios tienen gran importancia, entidad propia y hasta protección legal destacada y por separado en lo Civil y Penal. Pero resulta que en realidad son objetos jurídicamente protegidos que no tienen relación con la réplica, como especie del “Derecho a la información”. Y menos relación puede tener aún con otros derechos personalísimos, como algunos “aspectos esenciales de la personalidad, creencias o convicciones fundamentales de una persona”, que es lo que sostiene Ekmekdjian para abonar su tercera teoría o “posición amplia”.

Incluso, se plantea un gran contrasentido, porque él considera “distintas y excluyentes entre sí” a las tres teorías. Pero resulta que cuando se analiza el artículo 14° del Pacto de San José de Costa Rica, no surge explícita ni implícita ninguna referencia concreta a los “aspectos esenciales de la personalidad, creencias o convicciones fundamentales de una persona”; y el artículo sí se refiere concretamente al agravio, lo que es excluido (como segunda teoría o posición intermedia) por el mismo Ekmekdjian, al considerar que son valores que “ya se hallan protegidos, sin necesidad de utilizar el derecho de réplica”.

Vuelvo a reiterar la posición de que efectivamente son valores que tienen gran importancia y entidad propia como también la protección legal correspondiente; y que no solamente “no necesitan utilizar” el derecho de réplica, sino que, en realidad, todos ellos no tienen relación con la réplica, como especie del “Derecho a la información”.

Debo destacar también que la última parte de los artículos 1071 bis del Código Civil y 114 del Penal, que se refieren a la publicación de la sentencia, tampoco tienen que ver con la réplica. Forman parte de alguna resolución judicial sobre casos específicos, y como parte también de una acción resarcitoria en la que puede o no tener participación algún periodista o medio de difusión.

Límites a la réplica

Cabe destacar un aspecto mencionado por Ekmekdjian que tiene suma importancia. Menciona en su obra: “Entendemos que con tal precisión la Corte ha encontrado la justa medida de la extensión de la réplica. No se limita a responder a la injuria o a la calumnia, pero tampoco se extiende a la discusión de ideas de tipo artístico, literario o político (estas últimas están excluidas expresamente de la posibilidad de réplica, en el considerando 13, in fine, del voto mayoritario), etc. Sólo se incluyen la dignidad, la honra o reputación y las convicciones más profundas de una persona”. Y continúa: “El voto mayoritario también da una serie de pautas para evitar la “explosión cuantitativa” de réplicas que, según vimos, es uno de los principales argumentos sostenidos por los detractores de este derecho. En primer lugar, como ya hemos dicho, se excluyen de la réplica las opiniones políticas, partidarias o ideológicas, con lo cual se reduce una sustancial porción de eventuales réplicas…”.

Restricción a la réplica

Con esta posición se establece un marco restringido a las posibilidades de ejercer la réplica. Se sostiene que la réplica sólo se aplica al afectarse “la dignidad, la honra o reputación y las convicciones más profundas de una persona”, y se excluyen las “ideas de tipo artístico, literario, político, partidario o ideológico”.

Esto es algo así como que, ajustándose la extensión del principio, se estableciera un acuerdo o concesión “de gracia” para evitar o reducir la “explosión cuantitativa” de eventuales réplicas. Es realmente increíble que pueda sostenerse esa posición, y escapa a todo criterio razonable, sea o no jurídico.

La réplica tiene que ver con la libre información. La información tiene que ver con todos los aspectos de la vida humana, sean agravios, honra, cuestiones ideológicas, políticas, artísticas, etc. etc.

Cuando la información de todo tipo (falsa, inexacta y/o agraviante) afecta la dignidad, la intimidad u otros valores de la persona, existen los carriles legales correspondientes para su reparación.

Cuando la información de todo tipo es puramente falsa o inexacta, el sujeto afectado puede replicar, acudiendo al principio de la libre información o al derecho de informar e informarse, pero absolutamente en todos los órdenes de la vida o conducta humana.

Y aquí entra en juego la doble responsabilidad profesional del periodista o medio que difunde la información: 1°) transmitir toda información con sentido de la verdad y tendencia a la objetividad; y 2°) si se considera válido o verdadero el argumento del replicante, aceptar y transmitir o publicar la otra verdad, en libertad (ver puntos anteriores).

EL CASO

PETRIC DOMAGOJ, ANTONIO

C/DIARIO PÁGINA 12

Con fecha 16 de abril de 1998, la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitió fallo en un recurso de hecho en la causa “Petric Domagoj Antonio c/ diario Página 12”, que se relacionó con el Derecho de Réplica.

En la primera parte del punto 1° de los Considerandos, se destacó: “Que el señor Antonio Petric Domagoj invocó ante el diario Página 12, el derecho de rectificación o respuesta contenido en el art. 14 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, con motivo de un artículo que el periódico publicó el 20 de junio de 1993, en el que se le atribuía el carácter de asesor del presidente de la Nación Argentina y el desarrollo de actividades de reclutamiento y organización de grupos de mercenarios para enviarlos a combatir junto a las fuerzas croatas en la guerra de Bosnia-Herzegovina. En síntesis, el actor sostuvo que lo único verídico de la nota cuya rectificación pretendía, era que colaboraba honorariamente en la “Representación de Croacia”, en prensa y cultura, mientras que las falsedades lo presentaban como un eventual transgresor de las normas que rigen la comunidad internacional. El diario rechazó el pedido sobre la base, en resumen, de que la información había sido escrita luego de una profunda tarea de investigación, que describió en una carta que había dirigido a Petric”.

En primera instancia y luego la Sala E de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil fallaron a favor de Petric Domagoj. La Corte confirmó la sentencia que había sido apelada.

En resumen, la Cámara destacó: “a) el derecho contenido en el citado art. 14 de la convención era operativo no obstante la falta del dictado de la ley reglamentaria, de acuerdo con lo resuelto por esta Corte in re “Ekmekdjian c/Sofovich”. b) la aplicación de la respuesta debe hacerse en forma restrictiva a fin de evitar la violación de la libertad de prensa garantizada por el art. 14 de la Constitución Nacional, presupuesto básico del régimen republicano de gobierno. c) el “encuadre jurídico (de la respuesta) no se reduce a los delitos contra el honor ni requiere el ánimo de calumniar o de injuriar, ni el presupuesto de la criminalidad delictiva”, y tampoco “se trata de la querella por calumnias e injurias, ni la acción por reconocimiento de daños y perjuicios” y d) “la publicación efectuada es susceptible de afectar el honor, de perturbar la paz y la tranquilidad de espíritu del actor, al atribuirle una ilícita actividad, sin elemento de juicio corroborante” dado que de las pruebas aportadas no surgiría que el actor hubiera realizado las conductas que le atribuye la información”.

Información falsa o inexacta

En esta causa hay referencia concreta a una información falsa o inexacta, al margen de cualquier posición ideológica, política o de otro tipo.

El periodista o medio publicó una nota referida a un funcionario (asesor del presidente de la Nación o colaborador honorario en prensa y cultura de la “Representación de Croacia”).

En la información se le atribuyen actividades de reclutamiento y organización de grupos de mercenarios para enviarlos a combatir con las fuerzas croatas en una guerra.

El aludido funcionario consideró que eran falsedades que lo presentaban como un eventual transgresor de las normas que rigen la comunidad internacional, y pidió o tendría que haber pedido concretamente al mismo medio la “rectificación” (que es lo que correspondía) de esa información.

El diario se negó al sostener que la información había sido escrita luego de una profunda tarea de investigación (lo que suponía la búsqueda y el acercamiento a la verdad sobre la situación real del funcionario).

Pero de la investigación judicial resultó que “de las pruebas aportadas no surgiría que el actor (el funcionario) hubiera realizado las conductas que le atribuye la información”.

Todo esto confirma que, en realidad, la información era falsa o inexacta, al “atribuirle (al funcionario) una ilícita actividad, sin elemento de juicio corroborante”, con lo que podría configurarse una acción penal (calumnia o injuria) o civil, antes que pretender la aplicación de una réplica.

La rectificación

La figura que correspondía aplicar era la rectificación de la información (ver Rectificación: “en sentido restringido, y como la réplica, es también una especie del derecho a la información, pero en otro contexto”).

El funcionario, seguramente, pretendía “reducir a la conveniente exactitud los dichos o hechos que se le atribuyen”, o “reducir una cosa a la exactitud que debe tener”.

El medio se mantuvo firme con “su verdad”.

La Justicia consideró que de las pruebas aportadas no surgirían elementos de juicio corroborantes de las conductas que se le atribuyen al funcionario en la información, por lo que, en definitiva, esta sería falsa o inexacta y afectaría al funcionario aludido.

En consecuencia, y en definitiva, si no se aplicó la Rectificación correspondía una acción penal y/o civil y no un pretendido Derecho de Réplica de un erróneo artículo 14 del Pacto de San José de Costa Rica.

Al margen queda por considerar la responsabilidad profesional del periodista o medio que difundió la información, cuya veracidad no pudo ser confirmada ni sostenida, y luego resultó desvirtuada por la Justicia.

DISTINTOS TERMINOS

PARA DIVERSOS CONCEPTOS

 “Droit de réponse” francés

Derecho de Réplica, de Respuesta, de Rectificación… ¿Distintos términos para lo mismo, o en realidad diversos conceptos?

Según Eliel Ballester (1), a fines del siglo XVIII se generó la idea y uso en Francia del “Droit de réponse”, traducido literalmente a derecho de respuesta.

Se interpreta que fue una reacción de la clase dirigente o de funcionarios a las publicaciones de la prensa que no les convenía política o personalmente (y más teniendo en cuenta el ambiente político convulsionado de la época). Desde entonces se extendió el concepto y su aplicación por todo el mundo, aunque de variadas formas.

Sobre el tema caben algunas consideraciones.

El jurista, periodista y profesor español José Desantes Guanter, en una entrevista que le hicieron a comienzos de la década del 90 en nuestro país, sostuvo que había notado en la prensa argentina “unas ideas muy dispares al respecto”. Agregó que “la réplica, en último término, es el derecho que el público tiene a la información”. Precisamente, la clave sobre el tema está en esta última afirmación, aunque habría que destacar “en primer término…”.

Es tal la disparidad de ideas que en exposiciones, debates y charlas de periodistas, juristas y autores de libros sobre el tema, surgieron opiniones tan diversas que muchos expusieron conceptos sin relación con otras propias afirmaciones. Es decir, caían en gruesas contradicciones.

Todo ello sin mencionar los alegatos de quienes sostienen la necesidad de una reglamentación; y los que se oponen totalmente al “mal llamado derecho de réplica”.

Para Ballester (1), “respuesta conviene al contenido de la norma; es la denominación más difundida, la de mayor espectro y versatilidad y la que prefiere el diccionario de la Real Academia”. Agregó que por muchos años, “Francia lo nacionalizó –droit de réponse- y más adelante lo adoptaron Bélgica y los demás países que calcaron el modelo”. Destacó que en las traducciones del francés se lee “réplica” por el original “réponse”.

Para otros autores es indistinto el uso de los términos réplica, respuesta, rectificación u otros. Entre ellos, Jorge Zaffore (2); Gregorio Badeni (3); Miguel Angel Ekmekdjian; Ramón Daniel Pizarro (5).

Corresponde entonces aclarar el sentido y alcance de las distintas expresiones que, según la mayoría de los autores, se refieren a lo mismo.

RESPUESTA:

“Satisfacción o contestación a la pregunta, duda o dificultad”, según algunos diccionarios.

REPLICA:

“Expresión, argumento o discurso con que se replica”. Replicar: “Refutar lo que se dice o manda”. Refutar: “Contradecir, rebatir, impugnar con argumentos o razones lo que otro dice”.

RECTIFICACION:

“Reducir a la conveniente exactitud los dichos o hechos que se le atribuyen”.

RESPUESTA

En el término “Respuesta”, la definición es clara y concreta: es la contestación a una pregunta.

Cuando se quiere refutar o rectificar alguna información de un medio periodístico, porque desde otro punto de vista es inexacto y no corresponde a lo que supuestamente es lo verdadero, en realidad no se responde nada.

La información, en sí, no es una pregunta; por el contrario, es o puede ser una afirmación.

Por lo tanto, el término respuesta no coincide con el concepto del tema que se trata, pese a que pueda haber tenido su origen en el “droit de réponse” francés, que se traduce como “derecho de respuesta”, según sostiene Ballester.

Derecho “a” respuesta:

Sí cabe el término a otro instituto tanto o más importante pero menos conocido y desarrollado, como es el “Derecho ‘a’ respuesta”.

Justamente, el mismo Ballester (1) hace una diferenciación del “derecho de respuesta”, que él considera término correcto y adecuado al concepto de réplica, con el “derecho a respuesta”. Menciona que en Venezuela, el derecho ‘a’ respuesta designa “la obligada contestación a las peticiones dirigidas a las autoridades públicas”.

Agrega que “el art. 67 de la Constitución de 1961 (Venezuela) reconoce el derecho ‘a obtener oportuna respuesta’ de las peticiones dirigidas a entidades o funcionarios públicos sobre asuntos de la competencia de éstos. De acuerdo con la reglamentación de la cláusula, el silencio se tiene por negativa en unos casos (v. gr. ley de impuesto sobre la renta) y por afirmativa en otros (v. gr. ley orgánica de la Corte Suprema)”.

Existe pero no se aplica en nuestro país:

Para nosotros, pese a que no se lo menciona ni se destaca como corresponde a su verdadera importancia, el “derecho a respuesta” está expresamente contenido en los principios republicanos de gobierno, en los artículos 1, 5, 14, 33 y hasta en la acción de amparo del art. 43 de la Constitución Nacional, como un modo más ejecutivo para la protección de los derechos del ciudadano.

Habría que agregar en forma especial el párrafo que se refiere al instituto del “Habeas Data” como parte del derecho a la información, de la rectificación (ver más adelante), y también del derecho a respuesta.

Concretamente, el “derecho a respuesta” es el que tiene toda persona física o jurídica de preguntar, peticionar, reclamar o dirigirse a los funcionarios de gobierno o distintas autoridades públicas, y que éstos respondan (en muchos casos a través de los medios de prensa, como instrumentan algunos diarios, periódicos o programas de radio y televisión), y satisfagan los reclamos y peticiones de los ciudadanos.

Esto es así porque los funcionarios o autoridades de gobierno, e incluso los empleados en actos o funciones públicas, cumplen actividades para la comunidad y están obligados a responder, como también a dar curso a la información o publicación de los actos de gobierno.

REPLICA

El concepto generalizado de “Derecho de Réplica”, es que se trata de una facultad de las personas físicas o jurídicas de refutar las informaciones periodísticas que se consideren inexactas y/o agraviantes, a través del mismo medio, en igual o mayor espacio y de manera rápida y gratuita.

El artículo 14°, punto 1 del Pacto de San José de Costa Rica, que aplicó nuestro máximo tribunal nacional de Justicia, se refiere textualmente (y erróneamente) al “Derecho de Rectificación o Respuesta”: “Toda persona afectada por informaciones inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público en general, tiene derecho a efectuar por el mismo órgano de difusión su rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley”.

Término y concepto:

En la “búsqueda del sentido de las palabras” y desechando “cualquier rigidez terminológica”, como sostiene Zaffore, considero que el término correcto es “Réplica” (sola y simplemente la palabra), como especie del “Derecho a la Información”.

El término hace referencia al argumento con que se replica; replicar es refutar lo que se dice; y refutar es contradecir, rebatir o impugnar con argumentos o razones lo que otro dice.

Los que se refieren al “mal llamado…”, en realidad se opondrían a la reglamentación; aunque efectivamente no corresponde la denominación “derecho de…”.

Y los que propugnan su reglamentación no consideran su verdadera naturaleza, que tiene que ver con el derecho natural a la información, y como parte de los derechos individuales (libertad, propiedad, igualdad).

No forma parte de los derechos personalísimos (honor, intimidad, imagen, etc.) como sostiene Ekmekdjian, y con lo que sustenta toda su posición.

El agravio

Lo que ocurre es que existen varios aspectos confusos en el concepto generalizado. Uno, en especial, tiene que ver con la referencia al agravio, que no es objeto jurídico ni corresponde al concepto de réplica.

En realidad, la réplica tiene o puede tener relación directa con la información falsa o inexacta.

Es decir, cuando la información publicada o difundida no corresponde en absoluto con la verdad (falsa); o cuando se ajusta sólo en parte a la verdad (inexacta).

El agravio es una figura totalmente extraña al concepto de réplica, pues tiene una entidad relevante pero propia, una protección distinta y especial y está contemplada en forma independiente en nuestra legislación nacional y también en la internacional (el propio “Pacto…” habla en sus artículos 11 y 12 de la “Protección de la honra y de la dignidad”, además de la “Libertad de conciencia y de religión”). También se contempla la sanción cuando se cometen agravios.

No se pueden mezclar distintos términos para referirse a un mismo concepto, y decir que la nota difundida por un periodista o medio es falsa o inexacta porque no dijo la verdad o la dijo a medias (con lo que incurre en una transgresión voluntaria o involuntaria a la responsabilidad profesional de informar con sentido de la verdad y con tendencia a la objetividad); y/o agraviante porque ofendió (en forma particular o general) a la madre o a la Virgen, o a la honra familiar, o a la dignidad profesional, o a la intimidad sexual, o a la imagen personal, o a…

Una cuestión es la nota falsa o inexacta; y otra la nota agraviante. La primera se debe medir en su propio y estricto contexto, referido a las falencias en menor o mayor grado de la información.

Cuando la nota es agraviante, y que incluso puede o no ser falsa o inexacta, el contexto es otro, porque se afectan derechos personalísimos y la reparación se puede dar con intervención de la Justicia Penal o Civil.

Cualquier diccionario da la definición de agravio: “Ofensa que se hace a uno en su dignidad o fama. Hecho o dicho con que se hace esta ofensa. Ofensa o perjuicio que se hace a uno en sus derechos. Humillación o aprecio insuficiente”.

En definitiva, con el agravio se afectan valores cuya reparación está perfectamente contemplada por el derecho. Cuando se transmite información que resulta agraviante, la ley prevé la reparación.

El artículo 1071 bis de nuestro Código Civil contempla la “intromisión arbitraria en la vida ajena”, la afectación en las costumbres, sentimientos, intimidad, las sanciones y hasta la publicación de la sentencia.

El Código Penal tiene normas sobre los delitos contra el honor, e incluso el artículo 114 habla de la publicación optativa de la sentencia.

La réplica, reitero, debe considerarse como una especie del género “Derecho a la información”. Este es el derecho a informar y a informarse. Es lo que sostuvo precisamente José Desantes Guanter, que la réplica es o forma parte del “derecho que el público tiene a la información”.

Habría que agregar lo ya conocido: que el derecho a la información está comprendido a su vez en la libertad de pensamiento y expresión, como parte de los derechos humanos.

Y estos principios rigen por sobre otros.

Normas de protección

El Pacto de San José de Costa Rica (firmado el 22 de noviembre de 1969 y ratificado en la Argentina por el gobierno de Raúl Alfonsín, el 14 de agosto de 1984), en su artículo 13° expresa: “1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección. 2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: a) el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas. 3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones…”

La “Protección de la honra y de la dignidad” está contemplada por aparte, en el artículo 11°. La “Libertad de conciencia y de religión” en el art. 12°. El “Derecho de rectificación o respuesta” (con elementos y concepto que considero erróneos, como reitero), en el art. 14°.

La misma legislación los considera y trata por separado, sin mezclar la protección al derecho a la información y las falencias que pudieran presentarse, con los agravios o infracciones a otros derechos.

Tanto en la Declaración de las Naciones Unidas como en el Pacto de San José de Costa Rica, se destacan los tres componentes del derecho a la información: “investigar, recibir y difundir información”; o “buscar, recibir y difundir…”, que se resumen en el “derecho a informar e informarse”.

Información: importancia.

Con la verdad y en libertad

El contenido de uno o más datos, signos y/o elementos, que convenientemente ordenados o estructurados configuran un mensaje, es información. Puede estar restringida a un ámbito o unidad, o esparcirse en múltiples sentidos.

Es tal la importancia del concepto, que en todo lo que existe hay información.

En clases y charlas hasta sostuve que la información es sinónimo de vida. Cuando se produce transmisión de información genética (en un acto sexual, en un laboratorio o en la naturaleza) se puede generar vida, sea animal o vegetal. Los minerales tienen su propia información constitutiva.

El “proceso” de transmisión de información en uno y otro sentido, o de ida y vuelta, genera la comunicación.

En este aspecto no estoy de acuerdo con lo que sostiene Zaffore en los primeros puntos de su obra (2), que entre comunicación e información hay una relación de género a especie.

En ese caso hay un error conceptual, porque la información es o son elementos, datos o signos. En cambio, la comunicación es un “proceso”. No hay relación de género a especie.

En el proceso de la comunicación, sí hay intercambio directo de elementos informativos entre dos o más partes que intercambian sus roles activo y pasivo, lo que constituye el denominado “feed back”.

Por ese motivo, los medios periodísticos como diarios, radios o televisión, no son medios de comunicación, sino medios de difusión o transmisión de información, que abarca noticias, música, imágenes u otros datos, signos y/o elementos.

A través de ellos no se establece el proceso de comunicación entre dos o más personas; esos medios “transmiten” información de uno o más sujetos activos a uno o muchos pasivos.

Verdad

En cuanto a la veracidad de la información periodística, allí radica la clave. Como sostuvo Claudio Escribano, “la verdad de la información, su transparencia y precisión son el fin último del periodismo”.

Según diccionarios, verdad es la “conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente. Con lo que se asegura la certeza y realidad de una cosa”.

Es la conveniente adecuación a la realidad.

Aunque es importante aclarar que así como hay tantas personas hay tantas verdades, ya que cada uno la ve o la considera con su propia óptica; y por ende pueden existir discrepancias en cuanto a la verdad.

Según el Diccionario Enciclopédico Océano, en su enfoque filosófico, “la noción de verdad es uno de los temas centrales de la teoría del conocimiento. En la filosofía platónica, la verdad era el reconocimiento de la Idea. El aristotelismo impuso el criterio de verdad vinculando el juicio con el objeto, concepción aceptada por la escolástica y prolongada incluso en el pensamiento kantiano. Para el marxismo, la verdad es el resultado de la correlación entre la actividad humana y unas actitudes de transformación del proceso histórico. Para las corrientes existencialistas, la verdad consiste en el develamiento de la realidad auténtica, el ser en contraposición a la apariencia”.

Es conocida la frase: “La única verdad es la realidad”. Y tiene su cuota de veracidad.

Aunque, en realidad, sobre la verdad no hay nada verdadero.

Cada uno tiene su verdad, la impone o acepta la de los otros. Al punto que un personaje nazi quiso imponer sus mentiras repitiéndolas como verdades.

Juegos de palabras e ideas sobre la verdad, con lo que se tendía a imponer ideologías…

Lo importante es procurar aproximarse al sentido o estado de la verdad.

Es como el sentido religioso de quienes asimilan el concepto de la verdad con la idea de Dios, como la “Verdad Suprema”. Con lo que vemos que es cuestión también de posición religiosa o espiritual.

Y sin contar la situación cultural, que puede determinar diferentes ópticas sobre lo mismo.

En definitiva, la búsqueda de la verdad nunca culmina. Pero el ser humano debe tender a ella.

Y es una de las responsabilidades fundamentales de la profesión periodística.

Libertad

Es sumamente importante también que para tender al estado de la verdad, se lo haga en libertad.

Es, precisamente, la mayor y mejor garantía de que se pueda aproximar a la verdad.

Es sabido que la libertad de uno termina donde comienza la de los otros.

Importantes tratadistas ya fijaron posición sobre la jerarquía de las libertades, por lo que no es necesario incursionar en ese tema tan amplio.

En la escala jerárquica la libertad o el derecho de informar e informarse están, precisamente, entre las primeras.

Responsabilidad profesional.

Etica. Deontología

Si nos atenemos estrictamente a la información periodística, observamos que tiene una importancia creciente.

Su transmisión por distintos medios genera múltiples cambios, por los efectos que ocasiona en las personas.

La información influye cada vez más en el mundo, con lo que se acrecienta la responsabilidad profesional de los periodistas o los medios de difusión (se ingresa al tratamiento deontológico o ético de la actividad o profesión).

La primera responsabilidad profesional del periodista o de los medios es transmitir la información con sentido de la verdad y tendencia a la objetividad.

Cuando la información alude a un sujeto pasivo y éste considera que lo dicho es falso o inexacto, se genera una reacción, que es replicar esa información. Replicar es refutar lo que se dice. Refutar es contradecir, rebatir o impugnar con argumentos o razones lo que otro dice.

Así como hay responsabilidad profesional en la búsqueda o investigación, recepción y difusión de la información, el periodista y/o medio de difusión es o son responsables también de recibir, analizar y evaluar el argumento o razones (las otras verdades) de quien replica.

Y si se considera que esos argumentos son valederos (veraces; más ajustados a la verdad; más ajustados a la certeza y realidad de una cosa; que devela la realidad auténtica en contraposición a la apariencia que en principio se suponía verdadera), entra en juego el segundo aspecto de la responsabilidad profesional, más importante aún que transmitir información que se consideraba veraz y objetiva: y es aceptar y transmitir o publicar la otra verdad.

Pero es importante que todo ese proceso se dé en libertad.

Que se acepte la réplica sin reglamentaciones, imposiciones ni sanciones de ningún tipo; salvo que se afecten otros derechos contemplados en la legislación vigente.

El periodista o medio que no cumple con su responsabilidad profesional, a la larga o a la corta es sancionado en forma natural con el rechazo de los sujetos pasivos.

Y digo en libertad, porque la verdad se da en ese ámbito, circula en perfecta armonía.

La mentira (lo falso o inexacto) cae por sí sola. Y así caen, desaparecen o se mantienen con un número reducido de lectores, oyentes o espectadores, los medios de difusión que no cumplen con el primero o el segundo aspecto de la responsabilidad profesional.

 

Antes del art. 14 del Pacto

Así lo disponen también las normas que se refieren a la libertad o derecho de informar e informarse (como género de la réplica), que surgieron como garantía suprema de los derechos del hombre y la sociedad mucho antes que el artículo 14° del Pacto de San José de Costa Rica, el que fue mal redactado, con un elemento (agravio) y concepto erróneos.

Además, tal como está escrito ese artículo contradice las otras normas de garantía de los derechos humanos antes mencionadas, e inclusive la de propiedad privada (Art. 21) sobre uso y goce de los bienes particulares.

Por otra parte, las normas en general del Pacto son declarativas y no incluyen en forma específica la sanción o pena por la transgresión o infracción, la que por ley debe estar reglamentada.

No se puede obligar ni exigir la inclusión de la réplica en un medio. Debe y tiene que ser un acto de ética periodística.

En definitiva, no existe ni puede existir la denominada “replicato compulsiva”.

Sí existe y debe aplicarse (por parte de periodistas y los respectivos medios), el principio de responsabilidad profesional.

RECTIFICACION

“Reducir a la conveniente exactitud los dichos o hechos que se le atribuyen”. “Reducir una cosa a la exactitud que debe tener”. Es lo que se entiende por rectificar en sentido amplio.

Es como volver atrás, a lo anterior y a lo más exacto o conveniente. Se pueden rectificar dichos, escritos, conductas, hechos…

En sentido restringido, y como la réplica, es también una especie del derecho a la información, pero en otro contexto. Con la primera se procura “refutar” públicamente una información considerada falsa o inexacta; con la rectificación se busca corregir una información (también falsa, inexacta o inadecuada) para adecuarla a lo supuestamente verdadero.

Por lo general, en el ámbito público la rectificación la aplican funcionarios, personas o entidades oficiales que, en función de sus deberes y obligaciones tienen atribuciones, aptitudes, derechos o necesidades para “reducir a la conveniente exactitud los dichos o hechos que se le atribuyen”.

Es decir, procurar que una información sea correcta, caso contrario puede afectarse la función de esa persona pública u organismo.

Y esa gestión puede hacerla a través de la prensa, si es que el origen de todo fue una nota, información o comunicado aparecido en un medio de difusión; o también en forma interna, si la información corresponde a la propia gestión.

En el primer caso, los periodistas o medios tienen la obligación de informar “con la conveniente exactitud” (verificando, por supuesto, esa exactitud, en función de la libertad de informar e informarse), con cargo de que si no lo hacen se afecta su credibilidad, profesionalismo y ética.

Habeas Data

La rectificación se aplica también, por ejemplo, con el instituto del “Habeas Data”, artículo 43 segundo párrafo de la Constitución Nacional , cuando expresa: “Toda persona podrá interponer esta acción para tomar conocimiento de los datos a ella referidos y de su finalidad, que consten en registros o bancos de datos públicos, o los privados destinados a proveer informes, y en caso de falsedad o discriminación, para exigir la suspensión, rectificación, confidencialidad o actualización de aquellos…”.

Vemos que se trata de un importantísimo instituto recientemente incorporado a la normativa nacional, que se refiere a la mala administración y posible manipulación de información.

Bibliografía consultada

1) Derecho de respuesta – Eliel C. Ballester – Astrea.

2) La comunicación masiva – Jorge Zaffore – Depalma.

3) Libertad de prensa – Gregorio Badeni – Abeledo Perrot.

4) Derecho a la información – Miguel Angel Ekmekdjian – Depalma (1° y 2° Edición).

5) Responsabilidad civil de los medios masivos de comunicación – Ramón Daniel Pizarro – Hammurabi (José Luis Depalma).

6) Responsabilidad de los medios de prensa – Eduardo A. Zannoni y Beatriz R. Bíscaro – Astrea.

7) El derecho a la libre expresión – Enrique Tomás Bianchi y Hernán Víctor Gullco – Librería Editora Platense SRL-

8) Derecho de la información – Bernardo Nespral – Julio César Faira.

9) El secreto de las fuentes periodísticas en el proceso penal – Javier Augusto De Luca – AD HOC.

10) Libertad de prensa, un derecho preferido – Oscar Flores y Dante Alfredo Mirra – Ediciones Fondo de Cultura Jurídica (UNT).

11) Política de la Información I – Emil Dovifat – Ediciones Universidad de Navarra – Pamplona – España

12) Derecho de la información I – Ignacio Bel Mallen, Loreto Corredoira y Alfonso, Pilar Cousido – Editorial Colex – Madrid.

13) Deontología periodística – Luka Brajnovic – Ediciones Universidad de Navarra – Pamplona – España.

14) Los medios masivos de comunicación y el derecho privado – Jorge A. Carranza – Ediciones Lerner.

15) La información y el periodismo – Felipe Torroba Bernaldo de Quirós – EUDEBA.

16) Pacto de San José de Costa Rica – comentado por Carlos E. Colautti – Lerner Editores Asociados.

17) Código Penal – comentado por Manuel Ossorio y Florit – Editorial Universidad.

18) Código Civil – AZ Editora.

19) Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales – Manuel Ossorio – Editorial Heliasta.

PETITORIO SOBRE LEY DE MEDIOS

SEÑOR JUEZ FEDERAL

JUSTICIA FEDERAL DE TUCUMAN

S                        /                        D

Referencia Petitorio: 1º) Se declare inconstitucional y nula de nulidad absoluta a la Ley Nº 26.522, conocida como “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” o “Ley de Medios”.

LUIS ANTONIO MENA, DNI 11.463.182, divorciado, con domicilio real en San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán, República Argentina, Email: luism911@gmail.com, como ciudadano argentino, por derecho propio y sin patrocinio legal profesional, me presento ante el señor Juez Federal de Tucumán y respetuosamente

DIGO:

Denuncio y solicito que se declare totalmente inconstitucional y nula de nulidad absoluta a la Ley Nº 26.522, conocida como “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” o “Ley de Medios”, sancionada y promulgada el 10 de octubre de 2009.

Como periodista profesional, ex docente de periodismo y autor de un ensayo sobre “Derecho a la información”, entre otras conceptualizaciones, sostengo firmemente y con conocimiento de causa que la mencionada ley atenta gravemente contra derechos humanos fundamentales establecidos en la Constitución Nacional Argentina y en las Convenciones y Declaraciones de Derechos Humanos Internacionales.

En el art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica surgen claros los derechos y garantías individuales a la libertad de opinión y expresión, a investigar, difundir o recibir información. Pero lo más claro y contundente es el inciso 3º que expresa: “3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.

Pero además, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aprobó durante el 108° período de sesiones, en octubre de 2000, la “Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión”, propuesta por la Relatoría para la Libertad de Expresión de dicha Comisión, la que constituye un documento básico para la interpretación del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esta Declaración está compuesta por un Preámbulo y 13 principios básicos.

Se puede considerar esta Declaración como el más importante documento de interpretación del art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica. Es claro, preciso, concreto e ilustrativo para definir la inconstitucionalidad y la nulidad absoluta de la Ley de Medios Nº 26.522.

Con mayor precisión, el Principio número 13 de la Declaración es lo más concreto con respecto a mi petitorio: “13. La utilización del poder del Estado y los recursos de la hacienda pública; la concesión de prebendas arancelarias; la asignación arbitraria y discriminatoria de publicidad oficial y créditos oficiales; el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión, entre otros, con el objetivo de presionar y castigar o premiar y privilegiar a los comunicadores sociales y a los medios de comunicación en función de sus líneas informativas, atenta contra la libertad de expresión y deben estar expresamente prohibidos por la ley. Los medios de comunicación social tienen derecho a realizar su labor en forma independiente. Presiones directas o indirectas dirigidas a silenciar la labor informativa de los comunicadores sociales son incompatibles con la libertad de expresión”.

Por otra parte, la Ley de Medios tiene orígenes dictatoriales, espurios y bastardos, y es fuente de gravísimos actos de corrupción financiera, económica, política, institucional, social y otros.

Mi única duda para este planteo fue que ningún otro profesional periodista o editor, ni profesionales del derecho y sus respectivas entidades corporativas hubieran accionado antes por la inconstitucionalidad y nulidad total de la citada ley, y no sólo de algunas de sus partes. Considero que puede deberse a ignorancia o confusión sobre conceptos básicos de periodismo y comunicación, como planteo en mi ensayo sobre “Derecho a la Información: ¿réplica, respuesta y/o rectificación?”, publicado en el sitio:

http://editornoroestino.blogspot.com.ar/2008/10/derecho-de-rplica-respuesta.html

Y también a la interesada complicidad con conocimiento de causa de grupos internacionales y nacionales de poder financiero y económico, propietarios de los mal llamados medios de “comunicación”, gobernantes, políticos y otros sectores interesados en transacciones corruptas de poderío y manipulación propagandística de la opinión pública, como lo destaco en mi nota sobre “Derecho a la Información Social Pura”, en el sitio:

http://editornoroestino.blogspot.com.ar/2010/07/informacion-social-pura-i.html

El concepto de Justicia

Una frase que utiliza el Fiscal Federal General de Tucumán, Antonio Gustavo Gómez, y que hago propia expresa: “LA JUSTICIA ES DEMASIADO IMPORTANTE PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS ABOGADOS”.

Lo que parece una expresión descalificante para profesionales, resulta tener una lógica esclarecedora, y muy especialmente para esta y otras presentaciones personales de características jurídicas o judiciales. “JUSTICIA” es un concepto filosófico, un principio de fundamental importancia para las relaciones de las personas en una sociedad que procura ser civilizada, organizada y con predominio del “bien común”. El abogado es el estudioso de las normas jurídicas, establecidas con el objetivo de regular esas relaciones de personas físicas o jurídicas, a fin de conseguir un equilibrio del principio de JUSTICIA. Pero resulta que en la práctica, los profesionales tienden más a la “negociación” de esas normas jurídicas con colegas y/o magistrados para beneficio de alguna de las partes en conflicto, incluso con predominio de las normas procesales por sobre las de fondo, y en desmedro o ignorancia la mayoría de las veces del principio de JUSTICIA.

Es lo que ocurre desde hace mucho tiempo en nuestro país. Y es lo que desprestigia a los abogados, jueces y fiscales que se olvidaron del principio de JUSTICIA que debe predominar en todo conflicto, aún por encima de las propias normas jurídicas, las que pierden así su razón de ser y se deslegitiman totalmente, transformándose muchas veces en “injustas”.

Sabemos que las sociedades están integradas por múltiples sectores de distintas condiciones, ideologías, responsabilidades, recursos económicos, principios, culturas y así indefinidamente… A todos les cabe, entre otros principios filosóficos fundamentales, el de la JUSTICIA con mayúscula, que se generaliza a los distintos sectores sociales, pero que debe cubrir primordialmente A CADA UNO de los integrantes de la sociedad.

El grave problema actual es que todos los gobernantes, legisladores e incluso jueces y fiscales persisten en la “entronización” de un principio deforme, corrupto y acomodaticio de DEMOCRACIA (con sentido de masificación del “pueblo”), en desmedro y aplastamiento de la JUSTICIA (dar a cada uno lo suyo, respeto de los derechos personales y garantías individuales) que le corresponden A CADA UNO DE LOS CIUDADANOS integrantes de una COMUNIDAD o SOCIEDAD.

Así es como progresivamente y en aumento se van perdiendo los derechos de vida, de salud, de estudio, de seguridad, de trabajo, de libertad y muchos otros de Juan, de Paulina, del Jubilado, de la Maestra, del Obrero, de un Ciudadano sin trabajo como yo y tantos más que pasan a ser simples, devaluadas y olvidadas estadísticas del “pueblo”. Ocurre que con el manejo de la opinión pública formamos parte y ya estamos clasificados como “rebaño perplejo”, algo así como animales estupefactos manejados y controlados por el poder financiero y la elite gobernante, como sostenía el periodista norteamericano Walter Lippmann.

¿Y los derechos individuales y garantías personales de cada uno de los ciudadanos, con extraordinaria protección de la Constitución Nacional y normas internacionales? Pues pasan a ser simples, devaluadas y olvidadas estadísticas del “pueblo”.

En mi caso particular, que es adonde quiero llegar, reclamar y denunciar, son derechos y garantías fundamentales que fueron aplastados y destruidos por resoluciones del Poder Ejecutivo Nacional, convalidadas a través de leyes por el Poder Legislativo Nacional con ignorancia total de normas constitucionales e internacionales de derechos humanos, muy especialmente el Art. 29 de la Constitución Nacional Argentina que expresa: “Art. 29.- El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria”.

Y lo extraordinario es que son cientos y miles los damnificados y “víctimas” en todo el país en igual situación, con derechos y garantías fundamentales “masivamente perdidos” y convalidados por “INJUSTAS” FALLAS en los fallos de jueces, tribunales de apelación y de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El tema principal es que existen dos poderes del Estado que en pos de una corrupta “democracia populista” comenzaron avasallando derechos, principios y garantías individuales. El tercer poder del Estado, al no usar su poder político natural, jurisdiccional y de superintendencia, por acción u omisión permitió y convalidó todo.

Lo grave es que los tres poderes del Estado descuidaron y aplastaron derechos y garantías individuales y generales fundamentales con el dictado de normas totalmente inconstitucionales y nulas de nulidad absoluta, como la Ley N° 26.522, conocida como Ley de Medios. Y lo más grave, IGNORARON Y APLASTARON TOTALMENTE EL PRINCIPIO SUPREMO DE JUSTICIA.

FUNDAMENTOS:

  1. A) ORIGEN DICTATORIAL Y CORRUPTO DE LA LEY Nº 26.522

En principio, es muy importante destacar los orígenes dictatoriales y corruptos de la citada ley, por lo que transcribo notas sobre “Ley de Medios” de buscadores de Internet. De la información surge que la citada ley reemplazó a la Ley de Radiodifusión Nº 22.285, promulgada en 1980 por la “dictadura cívico militar” autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”. Por lo tanto la anterior ley fue IMPUESTA por una “dictadura cívico militar”, es decir, por un GOBIERNO “DE FACTO”; y al restablecerse el sistema democrático correspondía también “IPSO FACTO”, o más bien “IPSO IURE”, la derogación o nulidad absoluta y total de la ley de la dictadura, y no el reemplazo por otra ley que sigue siendo inconstitucional y nula de nulidad absoluta como continuaré destacando.

En definitiva, no hace falta ninguna ley que “regule” ni ataque los derechos humanos fundamentales como el de la “libertad de informar e informarse” o “LIBERTAD DE PRENSA”. Y si lo que se pretende es “regular y controlar” a los mal llamados medios de “comunicación”, corresponde legislar sobre la “LIBERTAD DE EMPRESA” a través del derecho civil, comercial y contractual, con intervención del Registro Público de Comercio.

INFORMACION DE INTERNET SOBRE ANTECEDENTES:

“LEY DE MEDIOS: La Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual y su Decreto reglamentario 1225/2010 establece las pautas que rigen el funcionamiento de los medios radiales y televisivos en la República Argentina. Esta legislación fue promulgada el 10 de octubre de 2009 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y reemplazó a la Ley de Radiodifusión 22.285, que había sido promulgada en 1980 por la dictadura cívico-militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional y se había mantenido vigente desde entonces.

Desde la recuperación de la democracia el 10 de diciembre de 1983, existió un amplio consenso sobre la necesidad de derogar la norma de la dictadura y sancionar una nueva ley, en consonancia con las necesidades cívicas y participativas de la democracia. Los presidentes Raúl Alfonsín en 1988 y Fernando de la Rúa en 2001, presentaron sendos proyectos de ley, que no pudieron ser tratados, afectados por fuertes presiones por parte de los intereses involucrados.2

En agosto de 2009, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió un proyecto de ley a la Cámara de Diputados para reemplazar la ley de radiodifusión, luego de haber sido debatido por un año, en 24 foros que se desarrollaron en distintos puntos del país, una propuesta de proyecto de ley basada en veintiún puntos presentados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática en 2004.

El proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados y fue aprobado por esta instancia luego de que se le realizaran más de 100 modificaciones, adquiriendo de esta manera la media sanción. En el Senado, fue aprobado por 44 votos a favor y 24 en contra.

Las leyes de 1957 y 1980

En 1957 se sancionó el Decreto Ley Nacional de Radiodifusión y Televisión. Después en 1965 el decreto reglamentario 5490/65, señalaba entre otras cosas que los contenidos de las transmisiones quedaban enmarcados en una serie de normas; cuyo cumplimiento debería ser fiscalizado por el Consejo Nacional de Radio y Televisión (CONART).3

La Ley Nacional de Telecomunicaciones n°. 19.798, sancionada el 22 de agosto de 1972 dio origen al Comité Federal de Radiodifusión(COMFER), sustituyendo a la CONART. La ley Nacional de Radiodifusión n°. 22.285 fue promulgada el 15 de septiembre de 1980, durante el Proceso de Reorganización Nacional, derogando la Ley n°. 19.798 y reglamentando las pautas para los servicios de radiodifusión en todo el territorio de la República Argentina. Esta ley llevaba la firma de, entre otras personas, Jorge Rafael VidelaAlbano Harguindeguy y José Alfredo Martínez de Hoz.4

La ley 22.285 contemplaba en su artículo 7 una limitación al derecho a la libertad de expresión al anteponer a la misma las llamadas «necesidades de la seguridad nacional».5

Los servicios de radiodifusión deberán difundir la información y prestar la colaboración que les sea requerida, para satisfacer las necesidades de la seguridad nacional. A esos efectos el Poder Ejecutivo Nacional podrá establecer restricciones temporales al uso y a la prestación de todos los servicios previstos por esta Ley.

Artículo 7 de la Ley Nacional de Radiodifusión no. 22.2854

La ley estableció, en su artículo 45, que sólo podían ser titulares de licencias personas individuales o sociedades comerciales, exceptuando a las empresas periodísticas (inciso E). No se permitía que las organizaciones sin fines de lucro (religiosas, sindicales, culturales, cooperativas, etcétera) pudieran ser titulares de radios o canales de televisión. Tampoco a las universidades se les permitía tener radios o televisiones, con excepción de las que ya las tuvieran instaladas, las que a su vez tenían severas restricciones en materia de publicidad (artículo 107). Con respecto a las provincias y municipios, la ley solo les permitía tener un servicio de radio y sin publicidad (artículo 107).

El objetivo de la ley era tener un sistema de medios de comunicación comercial, controlados por las Fuerzas Armadas bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional. Para ello ordenó la privatización masiva de las señales en un plazo de tres años (artículo 106).

El COMFER

La ley 22.285 creó el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) como autoridad de aplicación. El organismo está diseñado siguiendo las pautas de la Doctrina de la Seguridad Nacional impulsada por los Estados Unidos en las décadas de 1960, 1970 y 1980. Entre sus funciones se encuentran las de «controlar los servicios de radiodifusión, en sus aspectos culturales, artísticos, legales, comerciales y administrativos», «supervisar la programación y el contenido de las emisiones» y «calificar en forma periódica a las estaciones».[cita requerida]

La Ley n°. 22.285 estableció que el COMFER estaría dirigido por un directorio integrado por siete miembros, cada uno de ellos representante de los siguientes sectores:

La ley establece también que el directorio debe ser asesorado por una comisión integrada por representantes de todos los ministerios del gobierno nacional y de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE).[cita requerida]

Situación luego de la recuperación de la democracia:

Debido a la composición autoritaria del COMFER, al recuperarse la democracia el 10 de diciembre de 1983, el Presidente Raúl Alfonsín dispuso su intervención hasta la sanción de la nueva ley de radiodifusión. Debido a que dicha ley no fue sancionada, el COMFER permaneció intervenido por el Poder Ejecutivo Nacional desde entonces y hasta que fuera remplazado por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

Durante el gobierno de Carlos Menem se realizaron algunas modificaciones orientadas al proceso de privatización de señales, que permitieron la concentración de las mismas en grandes multimedios y facilitaron la actuación de empresas extranjeras. Una de las más importantes fue la autorización a las empresas de periodismo para ser titulares de radios y canales de televisión (Ley 23.696 de Reforma del Estado, artículo 65). También se autorizó la difusión de publicidad producida fuera del país (Resolución 1226/93), se habilitaron mecanismos para poder transmitir en idiomas extranjeros y se flexibilizaron las restricciones para realizar juegos de azar (Decreto 1062/98).

En agosto de 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner, se sancionó la Ley 26.053 para permitir que las cooperativas pudieran acceder a licencias. Mediante esta ley, se modificó el texto del artículo 45 de la Ley de Radiodifusión, permitiendo acceder a las licencias a personas y entidades sin fines de lucro prestadoras de servicios públicos, contemplando la realidad planteada por numerosas cooperativas de electricidad del interior del país que pretendían brindar servicios de radiodifusión en sus diferentes variantes.6

Desde la recuperación de la democracia en 1983, existió un amplio consenso sobre la necesidad de derogar la norma de la dictadura y sancionar una nueva ley, en consonancia con las necesidades cívicas y participativas de la democracia. En este tiempo se presentaron en total 40 proyectos de leyes para reemplazar el Decreto Ley de la dictadura.7 Los proyectos de mayor importancia fueron los presentados por los presidentes Raúl Alfonsín en 1988 y Fernando de la Rúa en 2001, que no pudieron ser tratados, afectados por fuertes presiones por parte de los intereses creados, especialmente de titulares de multimedios.2”.

  1. B) DERECHOS HUMANOS: LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y DE EXPRESION:

Según notas sobre el tema: “La libertad de expresión es un derecho fundamental o un derecho humano, señalado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Las constituciones de los sistemas democráticos también lo señalan. De ella deriva la libertad de imprenta, también llamada libertad de prensa.

El derecho a la libertad de expresión es definido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así fue concebido durante la Ilustración.

Para filósofos como Pach, MontesquieuVoltaire  y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de los pilares de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (Primera Enmienda) y la Revolución francesa”.

En el Artículo 19 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos“, se lee: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

La “Convención Americana sobre Derechos Humanos” o “Pacto de San José de Costa Rica” de 1969, en el Artículo 13° señala:

“Libertad de pensamiento y de expresión.

  1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto
  2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:
  3. a) El respeto a los derechos o la reputación de los demás, o
  4. b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.
  5. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.
  6. Los espectáculos públicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa con el exclusivo objeto de regular el acceso a ellos para la protección moral de la infancia y la adolescencia, sin perjuicio de lo establecido en el inciso 2.
  7. Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión u origen nacional.”

La prohibición de toda propaganda en favor de la guerra, también está consagrada en el “Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos“.

La Convención Europea de Derechos Humanos, aprobada en el marco del Consejo de Europa, proclama la libertad de expresión en su artículo 10. Afirma que incluye tanto la libertad de opinión como la de recibir y transmitir informaciones o ideas sin injerencia de los poderes públicos. No obstante, admite que los Estados puedan someter a las empresas de radio, televisión y cine a un régimen de autorización previa. El precepto permite restricciones legales basadas en una pluralidad de motivos de índole pública y privada.

Por otra parte, existen otros derechos y libertades (o “derechos a la libertad de…”, ejemplo: derecho a la libertad de reunión, manifestación, ejercicio de cultos, etc) conjuntamente con el derecho a la libertad de expresión. Así el derecho a la libertad de expresión no es un derecho absoluto ni ilimitado, como tampoco lo es ningún otro derecho o libertad. Cada derecho o libertad (derecho a la libertad de…) tiene un ámbito de desenvolvimiento y de compresión, y cada persona que ejerce un derecho, debe actuar dentro de ese ámbito de desenvolvimiento y de comprensión de dicho derecho. Actuar más allá de dicho ámbito, es no actuar dentro de dicho derecho, sino fuera de el, con la posibilidad de quien actúa de violar, vejar o atropellar derechos de otras personas, y es más grave aun cuando se trata de derechos humanos. El límite al derecho humano de la libertad de expresión, está dado por el respeto a otros derechos humanos.

Concordante con esto, la “Convención Americana sobre Derechos Humanos”, expresa en su Artículo 11: ” Protección de la honra y de la dignidad.

  1. Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad.
  2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.
  3. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos ataques.”

Y el Art.14 de dicha Convención consagra el “Derecho de rectificación o respuesta”, dice:

“Derecho de rectificación o respuesta.

  1. Toda persona afectada por informaciones inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público en general tiene derecho a efectuar por el mismo órgano de difusión su rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley.
  2. En ningún caso la rectificación o la respuesta eximirán de otras responsabilidades legales en que se hubiere incurrido.
  3. Para la efectiva protección de la honra y la reputación, toda publicación o empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial”.

MI ENSAYO SOBRE EL ART. 14, E IMPORTANCIA DEL ART. 13

Sobre el art. 14 del Pacto de San José de Costa Rica elaboré el ensayo publicado en el sitio:

http://editornoroestino.blogspot.com.ar/2008/10/derecho-de-rplica-respuesta.html

En el art. 13 y otros mencionados antes, surgen claros los derechos y garantías individuales a la libertad de opinión y expresión, a investigar, difundir o recibir información. Pero lo más claro y contundente es el inciso 3º que expresa: “3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.

  1. C) DERECHO A LA INFORMACION:

Según un artículo de Leandro Zana sobre “Derecho a la información y marco legal de la actividad de prensa”, el derecho sustantivo que se reconoce con el art. 13 del Pacto, es el derecho a expresarse sin ser censurado explícita o implícitamente.

Agrega que “el Pacto de San José de Costa Rica reconoce todo tipo de expresión, sea periodística, educativa, artística o humorística. Tampoco hace distinciones del medio utilizado para la transmisión de ideas, ni de los mecanismos utilizados para la censura”.

“Por lo tanto resultan actos de censura tanto las prohibiciones de artistas o comunicadores, los levantamientos de programas, las amenazas que tienden a la autocensura o las listas negras constituyendo “Censura Directa”. “Censura Indirecta” se podría considerar el monopolio u oligopolio de papel para diarios, el levantamiento de órdenes de publicidad, la distribución descompensada de publicidad oficial como forma de castigo a los medios, la doble o triple imposición sobre la actividad de la prensa, o la negativa pertinaz a explotar las frecuencias aún inutilizadas de espectro radio eléctrico argentino”.

“El derecho a expresarse conforma o traduce en el derecho a difundir informaciones u opiniones sin censura. Del mismo modo, el derecho a la información está destinado a garantizar la plena posibilidad de investigación e indagación de fuentes, más aún cuando son públicas. Se puede señalar también como elemento integrante del derecho a la información la facultad de contar con los elementos suficientes para el ejercicio de tal derecho. El derecho de difundir por cualquier medio implica también el derecho a acceder a ellos”.

“El derecho a rectificación o respuesta sería una forma efectiva de ejercer la libertad de prensa por el ciudadano común”.

“El derecho al secreto profesional y la reserva de las fuentes informativas es la garantía de la libertad de investigación y tiene dos aristas fundamentales: una destinada a proteger la labor del profesional en la continuidad de sus tareas; la otra, orientada a proteger a quienes colaboran con la actividad periodística al acercar datos”.

  1. D) DERECHOS DEL INFORMADO:

Así como destaca los derechos del informador y menciona la censura directa e indirecta, también hace referencia Leandro Zana a los derechos del informado, es decir, a quien o quienes reciben la información: “El proceso de decodificación e interpretación desmiente la concepción de mero receptor. Participa. El sentido de incluir el concepto de informado está orientado a reconocerlo como un agente activo en la relación informativa, en la que tiene derechos reconocidos desde la concepción del Sujeto Universal del derecho a la información”.

“El derecho que le cabe es recibir informaciones y opiniones por cualquier medio y sin limitación de fronteras. Este punto es fundamental y está orientado al pleno reconocimiento del derecho al conocimiento y a la participación del individuo. El derecho al hecho o derecho al conocimiento de la noticia es aquel que le permitirá saber qué es lo que le ocurre a su alrededor como forma imprescindible de permitir su participación en la comunidad”.

“Debe contar también el sujeto informado con las facultades suficientes para seleccionar los medios con los que se quiere informar. Lo que podría denominarse Derecho al Pluralismo Informativo, es la garantía efectiva de la recepción de una información sana y participativa”.

“La facultad de cualquier ciudadano de contar con pluralismo informativo es el objetivo de impedir la conformación de monopolios informativos, obligación que le cabe al Estado según el art. 13, inc. 3 del Pacto de San José de Costa Rica”.

Como destaqué antes, este es uno de los puntos más importantes por su relación con la inconstitucionalidad de la Ley de Medios, ya que el pluralismo informativo es el derecho humano de cualquier persona derivado de la libertad de informar e informarse; y doblemente importante en el caso de aplicarse a los periodistas por constituir el fundamento de la tarea profesional.

La Ley de Medios comienza con teorías y fundamentos contradictorios sobre derechos y obligaciones, y termina estableciendo regulaciones a los medios en su condición de EMPRESAS, avasallando y pisoteando impunemente el derecho natural y humano al pluralismo informativo de cada ciudadano y especialmente de los periodistas e informadores.

Finaliza destacando Leandro Zana que “el informado tiene también derecho a contar con información veraz. A la protección de su honra y su intimidad, como también a reclamar la aplicación de sanciones legales que le correspondan en caso de avasallamiento a este derecho. La actividad de comunicación social no debe contar con impunidad, mas sí con libertad de acción”.

  1. E) TEORIAS CONTRAPUESTAS SOBRE LIBERTAD DE PRENSA:

Según notas de Internet, “desde el surgimiento de las economías de intercambio los dos sistemas económicos contrapuestos, tanto el capitalista como el socialista han tomado como suya la bandera de la libertad de prensa, por lo que han diferido en los criterios de generación y asignación de los medios de comunicación que serían necesarios para su existencia. Estos criterios dependen, en última instancia, de la concepción individualista o colectivista adoptada al respecto de los derechos individuales, de las clases sociales y de la misma noción de “pueblo” que será beneficiario de los mismos”. Una es la “interpretación democrática liberal” y otra es la “interpretación democrática socialista”.

Desde mi punto de vista, ambas son descartables porque siguen el criterio dualista de “izquierda y derecha”, utilizado en las campañas propagandísticas ideológicas de los personeros políticos y gubernamentales que apuntan a la manipulación de la opinión pública.

También se destaca que: “Otro argumento clásico, asociado a John Stuart Mill, es que la libertad de prensa es esencial para el descubrimiento de la verdad.

Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, famosos juristas estadounidenses, acuñaron el argumento del mercado de ideas. Según esta analogía con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el mercado. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas (libertad de expresión), los individuos apreciarán qué ideas son verdaderas, falsas, o relativas. Este argumento ha sido criticado por suponer que cualquier idea cabría en el mercado de ideas. Y aun así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondría sobre otras, al margen de la verdad. La alternativa a esta debilidad del mercado de ideas sería la persecución de la falsedad. Pero esta presenta su propia debilidad, ¿cómo saber si se está en lo cierto si se persigue la opinión disidente? Incluso si pudiéramos tener la certeza de la verdad de una opinión, la existencia de opiniones disidentes permite poner a prueba, mantener viva y fundamentada la opinión verdadera y evita así que se convierta en dogma o prejuicio infundado.

Lo cierto es que esta metáfora se presta a equívocos, y Mill no comparó la libertad de expresión con un mercado. En Sobre la libertad(1859) apelaba a la libertad para exponer y discutir con el fin del conocimiento. Esto implica unas normas implícitas de conducta que aseguren el mutuo respeto entre los ponentes”.

Sorprendente versión del “mercado de ideas” asociado a la libertad de prensa, y por analogía también a la “libertad de comercio”.

  1. F) SOCIEDAD DE LA INFORMACION:

En la Ley de Medios se destaca una “fuente” denominada “SOCIEDAD DE LA INFORMACION”, que en realidad suena como el nombre de una secta o logia y produce escalofríos.

Al respecto, se menciona lo siguiente: NOTA artículos 2º y 3º:

“Los objetivos de la ley están alineados con los textos internacionales de derechos humanos, en particular los que se exponen vinculados a la libertad de expresión: Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH artículo 13.1) Convención UNESCO de Diversidad Cultural. Constitución Nacional. Artículo 14, 32, 75 inciso 19 y 22. Principio 12 y 13 de la Declaración de Principios de Octubre de 2000 (CIDH). artículo 13. 3 inciso 3 de la CADH.

Se agregan aspectos relacionados con expresiones de la Cumbre de la Sociedad de la Información en orden a la eliminación de la llamada brecha digital entre ricos y pobres.

En la Declaración de Principios 12 de mayo de 2004 Construir la Sociedad de la Información: un desafío global para el nuevo milenio se expone:

(http://www.itu.int/dms_pub/itu-s/md/03/wsis/doc/S03-WSIS-DOC- 0004 MSWS. doc):

“A nuestra visión común de la Sociedad de la Información

1 Nosotros, los representantes de los pueblos del mundo, reunidos en Ginebra del 10 al 12 de diciembre de 2003 con motivo de la primera fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, declaramos nuestro deseo y compromiso comunes de construir una Sociedad de la Información centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, respetando plenamente y defendiendo la Declaración Universal de Derechos Humanos”.

En definitiva, se recitan todos los derechos, principios y garantías, se los enmascara con algunas declaraciones “ginebristas” de “cumbres mundiales sobre la sociedad de la información”, y se redacta e impone una ley que aplasta derechos humanos fundamentales en beneficio de algunos intereses empresariales y financieros nacionales e internacionales.

  1. G) PERIODISMO PUBLICO O CIVICO, PARA EL BIEN COMUN. OBLIGACION PARA CON LA SOCIEDAD Y LA OPINION PUBLICA:

Otro texto de Internet destaca: “El fin último del periodismo en una democracia es mejorar las condiciones sociales de la gente. Sólo una prensa libre, independiente de las influencias del gobierno y los intereses políticos, puede contribuir a la libertad individual en una sociedad. El periodismo que tiene como objetivo principal el bienestar social se le conoce como periodismo público o cívico”.

“Para John Dewey, la clave para el avance de la sociedad en la democracia es la discusión abierta y trascendente entre todos los miembros de la comunidad. Dewey creía que la democracia es la idea de la comunidad en sí misma, contrariamente a la idea de Lincoln de la democracia como el gobierno de la gente, para la gente.

Dewey no rechazaba los conceptos del individualismo y la auto realización que surgieron en la ilustración, sino que “los redefinió como un nuevo individualismo que coloca a la persona en un contexto social y que la armoniza con sus acciones sociales, alentado por el espíritu social”.

Dewey visualizaba el periodismo como una herramienta de la comunidad para obtener el bien común, lo que se conoce como periodismo cívico o público. Su rol, en lugar de servir a los intereses de las elites o la hegemonía, se enfoca en generar conocimiento entre los ciudadanos. Estos son participantes activos en el periodismo público y las noticias son el producto de la interacción entre los sectores público y privado”.

  1. H) FUNCION DEL PERIODISMO Y DE LOS MEDIOS DE DIFUSION:

En continuidad con el punto anterior, reitero mi concepto personal sobre la función del periodismo y los periodistas, por un lado; y la función de los medios de difusión, por el otro.

Sostengo que la función del periodismo y del periodista es sólo y simplemente INFORMAR A LA SOCIEDAD, EN PROCURA DEL BIEN COMUN, CON SENTIDO DE LA VERDAD Y TENDENCIA A LA OBJETIVIDAD.

Las funciones de los medios de difusión son de INFORMAR, FORMAR Y ENTRETENER. Las disfunciones o corrupciones que se generan son la desinformación (a veces saturando con informaciones); la deformación de la realidad y de las ideas; y la distracción con el objetivo de evitar reacciones en la sociedad.

Finalmente, el objetivo del poder financiero, político y gubernamental con el dictado de leyes como la Nº 26.522, es regular la LIBERTAD DE EMPRESAS para encubrir el aplastamiento de la LIBERTAD DE PRENSA, y así tener el dominio y control de la OPINION PUBLICA.

  1. I) EL DOCUMENTO MÁS IMPORTANTE PARA ESTA PRESENTACIÓN: COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. DECLARACION DE PRINCIPIOS SOBRE LIBERTAD DE EXPRESION:

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos aprobó durante el 108° período de sesiones, en octubre de 2000, la “Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión”, propuesta por la Relatoría para la Libertad de Expresión de dicha Comisión, la que constituye un documento básico para la interpretación del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esta Declaración está compuesta por un Preámbulo y 13 principios básicos:

“DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS SOBRE LIBERTAD DE EXPRESIÓN:

PREÁMBULO

REAFIRMANDO la necesidad de asegurar en el hemisferio el respeto y la plena vigencia de las libertades individuales y los derechos fundamentales de los seres humanos a través de un estado de derecho;

CONSCIENTES que la consolidación y desarrollo de la democracia depende de la existencia de libertad de expresión;

PERSUADIDOS que el derecho a la libertad de expresión es esencial para el desarrollo del conocimiento y del entendimiento entre los pueblos, que conducirá a una verdadera comprensión y cooperación entre las naciones del hemisferio;

CONVENCIDOS que cuando se obstaculiza el libre debate de ideas y opiniones se limita la libertad de expresión y el efectivo desarrollo del proceso democrático;

CONVENCIDOS que garantizando el derecho de acceso a la información en poder del Estado se conseguirá una mayor transparencia de los actos del gobierno afianzando las instituciones democráticas;

RECORDANDO que la libertad de expresión es un derecho fundamental reconocido en la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Resolución 59(I) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Resolución 104 adoptada porla Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en otros instrumentos internacionales y constituciones nacionales;

RECONOCIENDO que los principios del Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos representan el marco legal al que se encuentran sujetos los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos;

REAFIRMANDO el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que establece que el derecho a la libertad de expresión comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas sin consideración de fronteras y por cualquier medio de transmisión;

CONSIDERANDO la importancia de la libertad de expresión para el desarrollo y protección de los derechos humanos, el papel fundamental que le asigna la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el pleno apoyo con que contó la creación de la Relatoría para la Libertad de Expresión, como instrumento fundamental para la protección de este derecho en el hemisferio, en la Cumbre de las Américas celebrada en Santiago de Chile;

RECONOCIENDO que la libertad de prensa es esencial para la realización del pleno y efectivo ejercicio de la libertad de expresión e instrumento indispensable para el funcionamiento de la democracia representativa, mediante la cual los ciudadanos ejercen su derecho a recibir, difundir y buscar información;

REAFIRMANDO que los principios de la Declaración de Chapultepec constituyen un documento básico que contempla las garantías y la defensa de la libertad de expresión, la libertad e independencia de la prensa y el derecho a la información;

CONSIDERANDO que la libertad de expresión no es una concesión de los Estados, sino un derecho fundamental;

RECONOCIENDO la necesidad de proteger efectivamente la libertad de expresión en las Américas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en respaldo a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, adopta la siguiente Declaración de Principios;

PRINCIPIOS

  1. La libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, es un derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas.Es, además, un requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática.
  2. Toda persona tiene el derecho a buscar, recibir y difundir información y opiniones libremente en los términos que estipula el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Todas las personas deben contar con igualdad de oportunidades para recibir, buscar e impartir información por cualquier medio de comunicación sin discriminación, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
  3. Toda persona tiene el derecho a acceder a la información sobre sí misma o sus bienes en forma expedita y no onerosa, ya esté contenida en bases de datos, registros públicos o privados y, en el caso de que fuere necesario, actualizarla, rectificarla y/o enmendarla.
  4. El acceso a la información en poder del Estado es un derecho fundamental de los individuos. Los Estados están obligados a garantizar el ejercicio de este derecho. Este principio sólo admite limitaciones excepcionales que deben estar establecidas previamente por la ley para el caso que exista un peligro real e inminente que amenace la seguridad nacional en sociedades democráticas.
  5. La censura previa, interferencia o presión directa o indirecta sobre cualquier expresión, opinión o información difundida a través de cualquier medio de comunicación oral, escrito, artístico, visual o electrónico, debe estar prohibida por la ley. Las restricciones en la circulación libre de ideas y opiniones, como así también la imposición arbitraria de información y la creación de obstáculos al libre flujo informativo, violan el derecho a la libertad de expresión.
  6. Toda persona tiene derecho a comunicar sus opiniones por cualquier medio y forma. La colegiación obligatoria o la exigencia de títulos para el ejercicio de la actividad periodística, constituyen una restricción ilegítima a la libertad de expresión. La actividad periodística debe regirse por conductas éticas, las cuales en ningún caso pueden ser impuestas por los Estados.
  7. Condicionamientos previos, tales como veracidad, oportunidad o imparcialidad por parte de los Estados son incompatibles con el derecho a la libertad de expresión reconocido en los instrumentos internacionales.
  8. Todo comunicador social tiene derecho a la reserva de sus fuentes de información, apuntes y archivos personales y profesionales.
  9. El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada.
  10. Las leyes de privacidad no deben inhibir ni restringir la investigación y difusión de información de interés público. La protección a la reputación debe estar garantizada sólo a través de sanciones civiles, en los casos en que la persona ofendida sea un funcionario público o persona pública o particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público.  Además, en estos casos, debe probarse que en la difusión de las noticias el comunicador tuvo intención de infligir daño o pleno conocimiento de que se estaba difundiendo noticias falsas o se condujo con manifiesta negligencia en la búsqueda de la verdad o falsedad de las mismas.
  11. Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio por parte de la sociedad. Las leyes que penalizan la expresión ofensiva dirigida a funcionarios públicos generalmente conocidas como “leyes de desacato” atentan contra la libertad de expresión y el derecho a la información.
  12. Los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos. En ningún caso esas leyes deben ser exclusivas para los medios de comunicación. Las asignaciones de radio y televisión deben considerar criterios democráticos que garanticen una igualdad de oportunidades para todos los individuos en el acceso a los mismos.
  13. La utilización del poder del Estado y los recursos de la hacienda pública; la concesión de prebendas arancelarias; la asignación arbitraria y discriminatoria de publicidad oficial y créditos oficiales; el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión, entre otros, con el objetivo de presionar y castigar o premiar y privilegiar a los comunicadores sociales y a los medios de comunicación en función de  sus líneas informativas, atenta contra la libertad de expresión y deben estar expresamente prohibidos por la ley. Los medios de comunicación social tienen derecho a realizar su labor en forma independiente. Presiones directas o indirectas dirigidas a silenciar la labor informativa de los comunicadores sociales son incompatibles con la libertad de expresión”.
  14. J) LOS DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES SON INDIVIDUALES, NO DE MEDIOS EMPRESARIALES. NO SE PUEDEN “DEMOCRATIZAR”, NI EL ESTADO “A-PODER-DARSE” PARA SI NI PARA NINGUN GOBIERNO EL DERECHO A REGULARLO MEDIANTE UNA LEY, LO CUAL ES INCONSTITUCIONAL Y NULO DE NULIDAD ABSOLUTA:

Se puede considerar esta Declaración como el más importante documento de interpretación del art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica. Es claro, preciso, concreto e ilustrativo para definir la inconstitucionalidad y la nulidad absoluta de la Ley de Medios Nº 26.522.

Es muy importante reiterar las veces que sea necesario que LOS DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES SON INDIVIDUALES, como el derecho a la información y a la libre expresión de ideas, a la vida, a la libertad, a la propiedad. Son distintos a los derechos personalísimos (honor, intimidad, imagen), como destaqué en mi ensayo al impugnar el art. 14 del Pacto de San José de Costa Rica y los fallos de la Corte Suprema de Justicia argentina que lo aplicaron:

(ver: http://editornoroestino.blogspot.com.ar/2008/10/derecho-de-rplica-respuesta.html  ).

Por lo tanto es imposible y de ninguna manera se pueden extender o transferir de hecho, figurativa ni legal o legislativamente esos derechos a los medios de difusión (mal llamados de comunicación), encuadrados en un sistema empresarial con régimen legal propio. Lo mismo se aplica para los casos de monopolios y oligopolios de las empresas nacionales e internacionales propietarias de los medios, destacados en el Principio Nº 12, con mención totalmente incorrecta sobre posible “conspiración contra la democracia” o los “criterios democráticos”. Lo que debe considerarse en realidad es la diferencia entre “Libertad de Prensa” y sus relaciones con la “Libertad de Expresión” y el “Derecho a la Información” (condensado en la LIBERTAD Y DERECHO A INFORMAR E INFORMARSE), y lo que se denomina “Libertad de Empresa” de medios de difusión (mal llamados de comunicación).

En definitiva el Principio Nº 12 hace una mala relación con la idea de “democratizar DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES E INDIVIDUALES”, con medios empresariales de difusión (NO de comunicación) de contenidos informativos, que degenera en desinformación por ocultamiento o saturación de informaciones; formativos, que degenera en deformación de la realidad y de las ideas mediante propagandas; y de entretenimiento, que degenera en distracción del “rebaño perplejo” para evitar reclamos o revueltas:

(ver:  http://editornoroestino.blogspot.com.ar/2010/07/informacion-social-pura-i.html  ).

EL PRINCIPIO Nº 13 DE LA DECLARACION SOBRE EL ART. Nº 13:

El Principio Nº 13 de la Declaración de Interpretación del artículo Nº 13 del Pacto de San José de Costa Rica establece la “estocada final”, la “herida mortal”, la “muerte total y definitiva” de la Ley Nº 26.522. No hace falta repetirlo. Es claro como el agua pura y transparente. Como la verdad reveladora. Como el principio filosófico de la auténtica y verdadera JUSTICIA.

POR TODO LO ANTES DICHO Y POR EL PRINCIPIO FILOSOFICO DE JUSTICIA, SOLICITO SE CONSIDERE Y RESUELVA LA INCONSTITUCIONALIDAD TOTAL Y NULIDAD ABSOLUTA DE LA LEY Nº 26.522, CONOCIDA COMO LEY DE MEDIOS EN LA ARGENTINA.

PETITORIO

  1. Se me tenga por presentado con domicilio constituido y se me de intervención que por derecho propio me corresponde en virtud de mi personalidad jurídica.
  2. Se declare inconstitucional y nula de nulidad absoluta a la Ley Nº 26.522, conocida como “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” o “Ley de Medios”.

JUSTICIA

JOSÉ DE SAN MARTIN:

AGENTE MASÓN INGLÉS?

“La Verdad os hará libres…”

A la historia la escriben los ganadores

Se dice que la historia la escriben los ganadores, aunque los sucesos reales sean completamente distintos. Es lo que ocurrió desde antes de los años 1800 en el actual territorio argentino y muy especialmente en Tucumán y el norte, según relatos que nos hicieron estudiar.

Por la técnica de investigación periodística de “atar cabos sueltos” obtuve datos de que la historia real es muy distinta a la que nos contaron, y que los “Próceres de la Patria” no serían tales. También que los pobladores de la región del Tucumán sí fueron los verdaderos protagonistas y artífices no reconocidos de la actual “Patria Argentina”.

Por tal motivo considero que urge una revisión histórica profunda para reivindicar a los auténticos próceres, muy especialmente al tucumano Don Bernabé Aráoz y a Don Manuel Belgrano, y a la región del Tucumán como verdadero “Faro de la Argentinidad”.

Porque “La Verdad os hará libres” (Jesús).

 

Sucesos reveladores

La historia real tiene conexiones y sorpresas que dejan muchos “cabos sueltos”, y que por cuestión de principios corresponde aclarar, aunque hubiera pasado mucho tiempo entre unos y otros.

Un suceso revelador tiene que ver con la verdadera y hasta hace pocos años oculta historia del General José de San Martín, y su íntima relación con la masonería y la corona británica, que marcaron su accionar militar y personal en territorio español, inglés y sudamericano.

Lo que sabemos de la “historia oficial”, contada incluso por Bartolomé Mitre en su libro “Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana”, es que fue un hombre de honor y gloria con destacada actuación en las gestas libertadoras. Hasta que se descubrieron en Escocia unos documentos titulados: “Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito”.

“En 1981, mientras realizaba una investigación en archivos escoceses, tuve ocasión de descubrirlos”, destacó el escritor e historiador Rodolfo Terragno para referirse a los documentos históricos originales de incalculable valor con los que escribió el libro “Maitland & San Martín”.

Una referencia del libro destaca: “Un militar escocés, Thomas Maitland, había concebido el plan en Londres, a principios de 1800. Nadie sabe de su existencia. Durante 184 años el Plan Maitland permaneció oculto en archivos británicos. Cuando Rodolfo Terragno lo descubrió, se produjo un giro en la historia de San Martín. Ningún hallazgo la había modificado antes de tal manera. El plan, presentado por Sir Thomas Maitland en 1800 al primer ministro británico William Pitt, preveía tomar Buenos Aires y luego, desde Mendoza, cruzar los Andes para ‘liberar’ a Chile y seguir en barco para hacer lo mismo con Perú”.

Según dos notas de Rolando Hanglin en el diario La Nación en 2012, luego del descubrimiento de Terragno apareció el libro “San Martín y la Tercera Invasión Inglesa” de Juan Bautista Sejean (1997, Editorial Biblos); y la obra del abogado santiagueño Antonio Calabrese con su título “José de San Martín… ¿Un agente inglés?”. Ambos hacen referencia a la supuesta “pertenencia” y “obediencia” de San Martín a la masonería y la corona británica:

https://www.lanacion.com.ar/1505082-una-bofetada-a-san-martin

https://www.lanacion.com.ar/1507197-una-bofetada-a-san-martin-segunda-parte

Historia Real vs. Historia Oficial

Para una verdadera y profunda revisión histórica es necesario destacar algunas fechas que considero importantes en la “presunta” historia universal:

1717: Se inicia la masonería británica, cuyos miembros responden directamente a la corona.

1776: Independencia de los Estados Unidos. Fue el peor golpe para los ingleses porque perdieron los beneficios de la servidumbre política, económica y financiera que impusieron a las colonias del norte de América. A partir de entonces comienzan a trazar planes para suplir esa pérdida con la invasión y conquista de los territorios del sur de América a través de tres frentes: Venezuela, el puerto de Buenos Aires y de Chile.

1783, 1790, 1796 y 1804: Algunas tentativas inglesas de entrar con enviados, comerciantes y espías por Venezuela con apoyo del masón Francisco de Miranda, además de Buenos Aires y Valparaíso, para llegar a las riquezas de Perú.

1789: La Revolución Francesa, conflicto social y político que convulsionó al sistema monárquico y agitó nuevas ideas en Europa y también en los territorios de América.

1794: Manuel Belgrano, ya recibido en España como Bachiller en Leyes con orientación en Economía Política, se empapa de los ideales de la Revolución Francesa. Es designado Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, y regresa poco tiempo después a territorio sudamericano para hacerse cargo de la oficina.

1799: Golpe de Estado en Francia de Napoleón Bonaparte, quien inicia un movimiento con efectos y consecuencias directas en Europa y los territorios de Sudamérica.

1799 – 1800: Elaboración del plan Maitland, cuyos documentos originales fueron encontrados en Escocia por Rodolfo Terragno en 1981. Esto marca una verdadera bisagra en la historia real que permitirá descubrir la VERDAD sobre nuestros antecedentes de liberación e independencia.

1800 a 1806: Por cuestiones internas entre funcionarios británicos el plan Maitland no se había considerado en dos o tres años. Incluso uno de ellos proponía como más viable la entrada por Venezuela para llegar al Alto Perú, que era el objetivo final por las riquezas de sus minas, y ya contaban con el apoyo de Miranda. El problema es que los ingleses estaban más acostumbrados a las incursiones, invasiones y ataques por vías marítimas que terrestres, y al igual que España, Francia y también en las Américas, impusieron las “Patentes de Corso” o de piratería en todos los mares como el negocio más rentable. Mientras tanto continuaron los viajes de distintas naves inglesas con representantes, comerciantes y espías a los puertos de Buenos Aires, Chile y del mismo Perú.

1805: Tropas francoespañolas fueron derrotadas en Trafalgar por los ingleses, quienes fortalecieron sus intereses en las colonias españolas, que se transformaron en el botín ansiado para sus arcas.

1806: Primera invasión inglesa al mando de William Beresford, quien conquista el puerto de Buenos Aires por casi dos meses. Belgrano, quien seguía a cargo del Consulado español sin que tuviera el menor conocimiento de combates y luchas, había sido encomendado para armar milicias de defensa a las que restó importancia, por lo que tuvo que escapar a la carrera de los ingleses. Cuando Beresford ordenó juramento de obediencia que todos cumplieron, Belgrano desapareció sin prestarla. En ese tiempo Beresford saqueó todas las riquezas provenientes de las minas del Virreynato y las envió a Londres, donde fueron paseadas en seis carros repletos ante la algarabía y festejo de los ingleses. Un gran botín de los saqueos que habían planificado, exhibidos en carros triunfales para espectáculo de los plebeyos, orgullo de los masones y beneficio de la corona. Después de caer Beresford, el resto del ejército inglés siguió ocupando Montevideo a la espera de refuerzos para una segunda invasión.

1807: Segunda invasión inglesa al mando de John Whitelocke, que fue vencido por las milicias ya organizadas y el pueblo de Buenos Aires, y liberado con la condición de abandonar también Montevideo. Por este motivo Whitelocke fue degradado. Por su parte, herido en su orgullo por lo que le ocurrió en la primera invasión, Belgrano se había preparado con sus milicias para enfrentar a los ingleses, lo que puede considerarse el inicio de su carrera militar.

1808 – 1813: Napoleón Bonaparte traiciona el compromiso que tenía con España, ocupa su territorio y designa a su hermano José como rey, mientras detienen al heredero de la corona, Fernando VII. España hace alianza con Inglaterra y se integran sus ejércitos. A partir de entonces, los ingleses optan por cambiar políticas y planes de invasión de Sudamérica por los de ocupación progresiva y pacífica de territorios, funciones, ocupaciones e influencias, además de generar divisiones internas para resolver y reinar.

1809 – 1811: Mientras se luchaba contra Napoleón, un joven oficial del ejército español recién ascendido a teniente coronel, José de San Martín, hizo amistad con James Duff, un noble y adinerado escocés que lo introdujo en las logias secretas masónicas que conspiraban para conseguir la independencia de América del Sur, pero que en realidad buscaban su dominio. El hermano menor de Duff había participado en una de las invasiones inglesas. En 1810 muere el padre de James Duff y éste se transforma en conde de Fife, gobernador y luego presidente de la Gran Logia de Escocia. San Martín y varios oficiales viajan a Londres para reunirse con él y otros americanos. En octubre se creó en esa ciudad la denominada “Logia Caballeros Racionales N°7”. Entre sus miembros se encontraban Alvear, San Martín, Zapiola, Mier, Villaurrutia y Chilavert. Luego, en mayo de 1811 en la batalla de La Albuera, y más tarde en Badajoz, San Martín combatió a las órdenes del general inglés William Beresford, nada más y nada menos que el comandante de la primera invasión inglesa a Montevideo y Buenos Aires.

“El 6 de septiembre de 1811, San Martín renunció a su carrera militar en España y solicitó a su jefe un pasaporte para viajar a Londres. Éste se lo concedió junto con cartas de recomendación, entre ellas una para (James Duff) Lord Macduff, y partió el 14 de septiembre de ese año para vivir en el número 23 de la calle Park Road en el distrito de Westminster. Allí se encontró con Carlos María de Alvear, José Matías Zapiola, Andrés Bello y Tomás Guido, entre otros. Según algunos historiadores, aquellos formaban parte de la Gran Reunión Americana, sociedad de presuntas filiaciones masónicas fundada por Francisco de Miranda, quién junto a Simón Bolívar ya luchaba en América por la independencia de Venezuela. Es posible que, ya dentro de la hermandad, se haya relacionado con políticos británicos que le hicieron conocer el Plan de Maitland, una estrategia para que América se liberara de España”. Fuente:

https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_de_San_Mart%C3%ADn

1810: Diversas naves inglesas llegaban al puerto de Buenos Aires con noticias sobre Napoleón y las luchas en territorio español mientras Fernando VII estaba separado del trono. También llegaban los enviados especiales masones, comerciantes y espías ingleses que se integraban a la sociedad y alentaban las discusiones sobre la pertenencia o no de los territorios sudamericanos a una corona española decapitada. A su vez, convencían a los notables que tenían dudas a buscar la emancipación de un poder que no existía. Se hacían reuniones en las casas de algunos de ellos, en “jabonerías”, en lo de Mariquita Sánchez de Thompson considerada gran patriota y que siempre demostró simpatía hacia los ingleses, todos aleccionados por quienes hoy serían considerados verdaderos “piqueteros”, como French y Beruti.

Hasta Belgrano, quien gozaba de gran nivel social y económico, cansado del rechazo de comerciantes y autoridades españolas a la mayoría de sus proyectos, renunció al Consulado y se sumó a los grupos supuestamente “revolucionarios” (Un detalle llamativo es que aunque se menciona a Belgrano en la lista de masones americanos, por lo general su conducta no estuvo muy asociada a las actividades de éstos). Así se llegó al 25 de Mayo de 1810. Fecha que por las circunstancias e influencias británicas muy bien podría considerarse como la “Tercera Invasión Inglesa”.

1811: Los ingleses y los miembros de la “masonería americana” que ya conocían los resultados de la “Revolución de Mayo” siguieron organizándose en Londres. Hacia fines del año el presidente de la gran masonería escocesa James Duff o conde de Fife decidió financiar el viaje de su gran amigo San Martín y otros a Buenos Aires, en la recordada fragata inglesa “George Canning”. Ya era más que evidente que constituía una “misión oficial”, a la que ningún historiador le dio la importancia que adquiere ahora al conocerse el Plan Maitland.

1812: El 19 de enero llega la fragata inglesa “George Canning” al puerto de Buenos Aires con San Martín y sus compañeros o colegas masones, y se ponen en contacto con las autoridades locales para “ofrecer sus servicios” en procura de la liberación e independencia de los territorios sudamericanos, lo que fue aceptado. Esto fue advertido por los españoles que seguían defendiendo los intereses de la “Madre Patria” en Montevideo, quienes escribieron al Consejo de Regencia “…el gravísimo perjuicio que resulta al estado de la concesión de semejantes permisos a unos individuos como estos reputados por infidentes, y adictos al sistema de la independencia”. (https://www.elhistoriador.com.ar/san-martin-llega-a-buenos-aires-9-de-marzo-de-1812/ ).

Tan rápido se organizaron los “servicios” de San Martín y sus compañeros de viaje que uno de ellos, Eduard Ladislaus Kaunitz von Holmberg, prusiano especialista en artillería que estuvo con Napoleón y luego con los españoles, partió de inmediato para integrarse al Ejército del Norte y participó en la Batalla de Tucumán. Mientras tanto San Martín y sus amigos masones siguieron con sus estrategias políticas y crearon una filial de la famosa Logia Lautaro (“En 1807, el venezolano Francisco de Miranda fundó en Cádiz y Madrid filiales de los Caballeros Racionales. La primera filial de la logia se estableció en Cádiz (España) en el año 1811, con el nombre clave de Logia Lautaro, haciendo referencia al toqui o caudillo mapuche Lautaro, quien lideró la resistencia contra los conquistadores españoles en la Capitanía General de Chile en el siglo XVI, y ayudó así a mantener a la Araucanía independiente de la corona española hasta la ocupación del territorio tres siglos más tarde. Estaba inspirada en su organización en las logias de la masonería y en su inicio fue dirigida por José de Gurruchaga”.

https://es.wikipedia.org/wiki/Logia_Lautaro).

Lo notable de la historia es que los mapuches chilenos, que actualmente tienen oficina central en Londres, habrían colaborado con San Martín en el cruce de los Andes y en Chile. Por las características del desembarco de la nave inglesa con San Martín y el resto de los masones para supuestamente cumplir una “misión oficial”, podría considerarse como la “Cuarta Invasión Inglesa”.

El primer “Golpe de Estado”,

a cargo de San Martín

Fragmentos del libro “Maitland & San Martín” de Rodolfo Terragno:

“En 1812, San Martín inició, recién llegado de Londres, la fase preparatoria de su histórica campaña. Coincidencia o no, esa campaña seguiría los pasos sugeridos doce años antes por Maitland.

Ganó control de Buenos Aires. San Martín no tuvo que atacar la ciudad. Cuando él llegó de Londres, el 19 de enero de 1812, Buenos Aires ya tenía gobierno propio: aunque la independencia aún no había sido proclamada, la antigua colonia estaba, de hecho, liberada de España.

Es cierto que, hijo de una familia española, San Martín se había criado en España y había servido al Rey como oficial durante 22 años. No obstante, acreditaba ser nativo del Río de la Plata, partidario de la independencia y poseedor de una considerable experiencia militar. Estaba calificado para establecer un regimiento y el gobierno aceptó que formara un cuerpo de granaderos a caballo.

Los granaderos se convirtieron muy pronto en un instrumento para ganar el control político de Buenos Aires.

Al mando de su jefe, “se presentaron en la plaza de la Victoria para demostrar a los cabildantes porteños que esta vez la razón tenía como aliada la fuerza”.

El encargado de transmitir el ultimátum, en presencia de San Martín y Carlos María de Alvear, fue Bernardo de Monteagudo: el Cabildo debía deponer al Triunvirato, nombrar provisionalmente un nuevo gobierno y llamar a una asamblea constituyente.

Los militares dejaron a los cabildantes deliberando pero, como las discusiones se prolongaban, San Martín entró a la sala y les dijo: “No es posible ya perder [más tiempo]: el fermento [popular] adquiere mayores proporciones y es preciso cortarlo de una sola vez”.

Ocurrió el 8 de octubre de 1812. San Martín se convirtió, ese día, en jefe del primer golpe de nuestra historia.

El movimiento militar impuso un nuevo triunvirato, al que dio el nombre de Gobierno Superior, compuesto por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte.

Se trataba de un gobierno afín a la Logia Lautaro, partido pseudomasónico que el propio San Martín y Alvear establecieron en Buenos Aires como filial de la Gran Reunión Americana, de Londres. El Gobierno Superior convocó a la asamblea constituyente —la Asamblea del año 13— que sería presidida por Alvear”.

Fuente: https://www.megustaleer.com.ar/libros/maitland-y-san-martn/MAR-006003/fragmento?gclid=EAIaIQobChMI-IiZ996b4QIVDZyzCh03SARCEAAYAiAAEgL0RvD_BwE

De esta forma y luego del “Primer Golpe de Estado”, el mismo San Martín con la fuerza militar de sus Granaderos a Caballo y compañeros masones de la Logia Lautaro, comenzó a manipular políticamente a los gobiernos y gobernantes de Buenos Aires, gestando el plan desarrollado por el inglés Thomas Maitland.

Actuaciones de French y Beruti en 1810, 1811 y 1812

“El 25 de mayo, cuando aún se discutía la conformación de la junta de gobierno, los seguidores de French y Beruti tenían la vista fija en el balcón del Cabildo. En el caso de que las gestiones salieran desfavorables para los criollos, Manuel Belgrano se asomaría al balcón y arrojaría un pañuelo, señal para irrumpir en el Cabildo.

Tomás Guido, de especial simpatía hacia los “chisperos”, dejaría escrito años más tarde que había sido Antonio Beruti el que armó la lista de la que sería la Primera Junta, en un momento en que los criollos no lograban ponerse de acuerdo. De pronto, Beruti pidió papel y tintero, y de un impulso, escribió los nombres de lo que sería el primer gobierno patrio.

Tanto French como Beruti, fervientes morenistas, fueron nombrados coronel y teniente coronel, respectivamente, del regimiento América, también conocido como de La Estrella, por la insignia que sus soldados llevaban en su brazo derecho.

Ambos, luego de la asonada del 5 y 6 de abril de 1811 debieron partir al exilio, y regresaron en octubre de 1812, cuando la Logia Lautaro derrocó al Primer Triunvirato”.

Fuente: https://www.infobae.com/historia-argentina/2019/05/25/french-y-beruti-como-fue-el-rol-de-los-precursores-de-los-punteros-politicos-en-la-semana-de-mayo/

 

Tres planes geopolíticos distintos y otro auténticamente patriótico

1812: El 27 de febrero en Rosario y como jefe del Regimiento de Patricios que debía vigilar el avance de realistas desde Montevideo, Manuel Belgrano hizo flamear una bandera con los colores de la escarapela también creada por él: azul-celeste y blanco. “El mismo día que hizo flamear esa bandera, en febrero de 1812, Belgrano era nombrado por el Primer Triunvirato jefe del Ejército del Norte. Debía partir hacia el Alto Perú, para brindar nuevamente auxilio a las provincias “de arriba”, reemplazando a Juan Martín de Pueyrredón y engrosando el ejército con las tropas de su regimiento”.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Belgrano)

1812: La historia que sigue es conocida. Belgrano se hace cargo del ejército auxiliar del Perú, le ordenan retirarse a Córdoba porque las poderosas fuerzas realistas estaban ya encima de un ejército patriota abatido. Comienza el Éxodo Jujeño sin participación de Salta que estaba dominada por los realistas. Llegan a territorio tucumano. Y comienza la otra historia de un extraordinario patriota y verdadero Prócer de la actual Patria Argentina que fue totalmente olvidado y desmerecido en libros y registros históricos: Don Bernabé Aráoz.

1812: En agosto Belgrano recibe la orden terminante de evacuar todas las ciudades a su paso y retroceder hasta Córdoba sin dar batalla. Según los estrategas de la época esto convenía a los realistas porque se aseguraban, aún sin pasar por Córdoba, llegar rápidamente al Río de la Plata y retomar el control del puerto. Ya en territorio tucumano Belgrano envía a Juan Ramón Balcarce para alertar a los habitantes de San Miguel de Tucumán sobre el avance realista y recoger las armas disponibles.

Una comisión de vecinos encabezada por Bernabé Aráoz le anticipa firmemente que no abandonarán la ciudad, y ofrecen como gesto simbólico el doble de recursos para enfrentar al enemigo. Era justo lo que esperaba Belgrano, indefenso ante el poderío realista, para desobedecer al poder central y quedarse a presentar batalla “a ganar o morir”. Con “Los Decididos de Tucumán” se logró el triunfo el 24 de setiembre. Fue la más importante y auténtica “Guerra Gaucha” de nuestro territorio.

1813: En febrero de 1813 en Salta, Belgrano con Bernabé Aráoz y sus “gauchos” dan la estocada final a las fuerzas realistas. Por sus méritos, meses después designan Gobernador Intendente de Salta a Bernabé Aráoz. Mientras tanto, Belgrano reorganizó sus fuerzas y comenzó a desarrollar su plan geopolítico de seguir avanzando al norte mientras conseguía la adhesión y unión de pobladores y oficiales vencidos a quienes él perdonó la vida en batallas anteriores. Pero cayó derrotado en sucesivos combates.

1813: “Casi simultáneamente a la Batalla de Salta, se produjo el mítico Combate de San Lorenzo. Entre las curiosidades que lo rodean se destaca que fue el único enfrentamiento de San Martín dentro del territorio nacional. Pero hay elementos llamativos. En la canción patria Mi bandera se señala: “Aquí está la bandera que un día/ en la batalla tremoló triunfal/ y llena de orgullo y bizarría/ a San Lorenzo se dirigió inmortal.” Pero no fue así. Aunque Belgrano ya había creado la bandera para el momento de aquel combate, la enseña patria no estuvo presente en el campo de batalla debido a que había sido prohibida por Bernardino Rivadavia. Fuente:

https://www.infobae.com/historia-argentina/2019/02/10/de-un-ataque-de-langostas-a-una-cancion-de-festejo-curiosidades-de-las-batallas-mas-celebres-de-la-historia-argentina/

“El Combate de San Lorenzo fue un enfrentamiento armado que ocurrió el 3 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo situado en la localidad de San Lorenzo de la actual provincia de Santa Fe, Argentina, en el que las fuerzas independentistas rioplatenses (argentinas) sorprendieron y vencieron a las españolas de la milicia urbana de Montevideo (realistas) quienes vía fluvial aprovisionaban la ciudad en el sitio de Montevideo (1812-1814). Fue el único combate en territorio argentino que libraron tanto el Regimiento de Granaderos a Caballo como su creador, el entonces coronel José de San Martín”.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Combate_de_San_Lorenzo).

Son significativas estas menciones porque aclaran que fue el bautismo de fuego y único combate de San Martín y sus Granaderos a Caballo en el actual territorio argentino; que hubo “supervisores” de las actividades de San Martín en nuestro territorio y en esa batalla como el inglés William Parish Robertson (https://www.elhistoriador.com.ar/febo-asoma-mitos-y-verdades-sobre-el-combate-de-san-lorenzo-por-felipe-pigna/); y que se exaltó bastante el acontecimiento con canciones patrias y referencias heroicas: “Una bala hirió al caballo de San Martín, que rodó y apretó una de las piernas del coronel, inmovilizándolo. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, cuando apareció el soldado puntano Juan Bautista Baigorria quien en ese preciso instante se interpuso, mató al soldado realista y comenzó una defensa heroica de San Martín. Mientras, el soldado correntino Juan Bautista Cabral ayudó a San Martín a liberarse de la opresión del lomo del caballo sobre su pierna, salvándole la vida”.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Combate_de_San_Lorenzo).

1814: En enero, el gobierno central reemplazó a Belgrano por el entonces coronel José de San Martín, quien estuvo en territorio tucumano sólo cuatro meses, supuestamente enfermo, y luego marchó a Mendoza para continuar con su otro plan geopolítico de cruzar a Chile y llegar a Perú. En ese corto tiempo formó la famosa Ciudadela, un arsenal que debía servir para la continuidad de la lucha por el norte con los realistas, pero que años después fue motivo de permanentes conflictos y guerras entre los caudillos Juan Felipe Ibarra de Santiago del Estero, Martín Miguel de Güemes de Salta, Bernabé Aráoz y el mismo Belgrano que volvió para reasumir el Ejército del Norte, entre otros que formaron diferentes bandos.

Gran éxito del plan Maitland

Luego de su primera y única batalla en el actual territorio argentino y de reemplazar a Belgrano en el Ejército del Norte, San Martín estuvo supuestamente “enfermo” en Tucumán durante sólo cuatro meses, lo que según historiadores le permitió “pensar e idear” el cruce de los Andes y la liberación de Chile y Perú. De allí se fue directamente a Mendoza…

Un resumen del resto de la historia oficial es la siguiente: “Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza, puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes, cruzó la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Luego, utilizando una flota organizada y financiada por Chile, y luego de recibir instrucciones del Senado de Chile, atacó al centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, y declaró la independencia del Perú en 1821. Finalizó su carrera de las armas luego de producida la entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, en 1822, donde le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. Partió hacia Europa, donde murió el 17 de agosto de 1850”.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_de_San_Mart%C3%ADn)

Cuando se realice una verdadera y profunda revisión histórica se notará lo que ya dice la historia pero que aparentemente no tenía mayor importancia hasta la aparición del Plan Maitland: que San Martín actuó permanentemente con otros miembros reconocidos de la masonería americana chilena, con varios personajes ingleses, escoceses e irlandeses, y con la utilización de numerosos barcos ingleses piratas que pasaban a la armada nacional chilena o viceversa.

Los principales protagonistas en Chile fueron Bernardo O’Higgins, quien como director supremo de Chile nombró a San Martín como jefe del ejército, y al marino escocés Thomas Cochrane como comandante de la flota naval. Faltaría confirmar el relato de que algunas naves piratas inglesas, o este último, se llevaron en su flota naval todos los tesoros acumulados en Perú, y que San Martín supuestamente quiso resguardar.

En cuanto a su exilio, hay una referencia muy importante sobre su relación con la masonería inglesa: “Muy poco se ha escrito sobre la visita del General San Martín a Gran Bretaña, luego de su auto exilio en Europa, producido en 1824. Menos aún de la “escapada” que el Padre de la Patria realizó a la pequeña ciudad de Banff a 70 kilómetros al Norte de Aberdeen, en Escocia. Y, nada más ni nada menos, que para estar unos días con su amigo Lord James Duff, conde de Fife, donde recibió el honorífico título de Ciudadano Ilustre”.

“Luego de regresar de Lima en febrero de 1823, San Martín se instaló en su chacra de los Barriales, con el objeto de dedicarse de lleno a las tareas del campo, alejándose de su actividad militar y política. Pero, en vez de vivir en paz, fue injustamente molestado tanto por el gobierno como sus detractores, al punto tal de tomar la decisión de auto-exiliarse a Europa. En mayo, viajó a Buenos Aires para encontrarse con su esposa que estaba agonizando, pero fue obligado a regresar a Mendoza. Recién en diciembre llegó a la ciudad porteña con la noticia que su cónyuge Remedios de Escalada había fallecido. En febrero de 1824, partió con su hija Mercedes desde el puerto de Buenos Aires hacia Francia, en la fragata Le Bayonnais. La llegada de San Martín al país galo no cayó muy bien entre las autoridades y fue negado su desembarco en tierras francesas. Indignado partió hacia Gran Bretaña y llego al puerto de Southampton y luego llegaron a Londres donde fueron muy bien recibidos por varios amigos, entre ellos el parlamentario James Duff, conde de Fife”.

“Diez días después de su llegada a la residencia de Duff, el General fue invitado a trasladarse unos días a Town House, sede de la alcaldía de Banff, donde autoridades y ciudadanos ilustres participaron de un hecho inusual. Frente a esos miembros notables, se le otorgó al “Ilustrísimo y Nobilísimo varón D. José de San Martín un diploma por el que se lo designó ciudadano libre de la Ciudad y cofrade de la Hermandad. Aquel pergamino -que se encuentra hoy en el Archivo Mitre- dice así: “En Banff, a los 19 días del mes de agosto de 1824, en presencia de los honorables varones George Garden Robinson, Armígero Preboste, Lewis Cruikshank, Wlliams Robertson, Tomás y Jack Wright, Armígero Bailes, John Pratt, Armígero Decano del Guiad y James Simpson, Armígero Tesorero del Real Burgo de Banff. Este día Su Ilustrísimo y Noblísimo Señor Don José de San Martín, fue recibido y admitido como Ciudadano del Municipio y Cofrade de las Hermandades de este Burgo. Y este diploma acredita la posesión de todos los privilegios que corresponden a un Ciudadano y miembro de las Cofradías de Hermandades, a mérito de la Reverencia y la Estima de dichos magistrados. Expedido por mi, Notario Público Autorizado. firmado Geo R. Forbes”. Luego de la gran ceremonia que le rindió la nobleza de aquella pequeña ciudad, el General y su amigo visitaron a dos Logias masónicas: una llamada St. Andrew N° 52 y Saint John, Operative N° 92. Ya de regreso a Londres, el 25 de agosto de 1824 el periódico Aberdeen Journal publicó: “El lunes y martes último no menos de 250 carrozas, han sido vistas pasar por la calle George Street …un hombre de tez morena y atuendo de forastero formaba parte de ese contingente de turistas…”. Fuente:

https://losandes.com.ar/article/el-misterioso-viaje-de-san-martin-a-escocia-805482

Sin más palabras…

El tercer plan geopolítico

San Martín tenía su plan geopolítico que ahora sabemos respondía exactamente al elaborado por el escocés Maitland y apoyado interesadamente por los masones y la corona británica. Belgrano tenía otro que respondía a sus instintos de avanzar por el norte ganándose la confianza y adhesión de los pobladores, soldados y oficiales realistas pero de orígenes americanos, que podían volcarse progresivamente al proyecto de monarquía Inca y lograr así la unidad de todos los territorios.

El tercer plan geopolítico lo desarrolló el venezolano Simón Bolívar, quien sucedió a Francisco de Miranda, fundador de la masonería americana. Ambos respondían a la corona inglesa. Además de su propio ejército, Bolívar formó las “Legiones Británicas”, que eran unidades militares integradas por cientos de soldados y oficiales voluntarios de Inglaterra, Escocia e Irlanda, en su mayoría veteranos de la guerra contra Bonaparte, con los que pudo completar la liberación de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y también Perú. Una anécdota curiosa es que cuando Hugo Chávez hizo exhumar el cuerpo de Bolívar, estaba envuelto en una bandera con la etiqueta de Inglaterra, la que dispuso cambiar por otra venezolana.

Otra referencia es sobre su intención de entregar Panamá y Nicaragua a Inglaterra a cambio de recursos: “En el prólogo del libro “El Congreso Anfictiónico, Visión Bolivariana de la América anteriormente Española. Panamá 22 de junio-15 de julio de 1826”, de Aldo Díaz Lacayo, el excanciller Alejandro Montiel Argüello hace un señalamiento del texto encontrado por el autor, que con esa obra obtuvo el “Premio Nacional de Historia Tomás Ayón 2001”. Si la Carta de Jamaica dice: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”, también la misiva, subraya el prologuista “insinúa la posibilidad de entregar las provincias de Panamá y Nicaragua a Inglaterra. A cambio Inglaterra daría armamentos militares, dinero y voluntarios que quisieran seguir las banderas americanas”. (http://archivo.elnuevodiario.com.ni/especiales/199906-cuando-bolivar-ofrecio-nicaragua-inglaterra/).

Sin más palabras…

Padre de la Libertad, de la Independencia, del Sistema Republicano, de la Patria Argentina

1814 – 1817: En octubre de 1814 Bernabé Aráoz fue designado como el 1° Gobernador Intendente de Tucumán (ya separado de Salta), con jurisdicción en Catamarca y Santiago del Estero, mandato que duró hasta 1817. Fue, por lo tanto, quien inauguró y cerró el Congreso de la Independencia convocado en Tucumán en 1816 por el poder central como reconocimiento a los héroes de la Batalla de 1812. Incluso el escritorio donde se firmó el Acta de la Independencia era de Bernabé Aráoz, entre otros muebles. Belgrano había regresado a Tucumán y participó activamente en el Congreso, manteniendo su plan geopolítico distinto al de San Martín, de avanzar por el norte hacia el Alto Perú, con la idea de formar una monarquía Inca.

Un detalle muy importante para señalar. Con la Revolución de Mayo los porteños eligen gobierno propio destituyendo al representante de la monarquía española en el Virreynato del Río de la Plata. En el Acta del Congreso de Tucumán se declaran independientes de los reyes de España y su metrópoli, agregándose “Y DE TODA DOMINACIÓN EXTRANJERA”.

República del Tucumán

1818: “Desde mediados de 1818 sólo quedaba en Tucumán parte del Ejército del Norte, el resto había marchado hacia el centro del país por orden del Director Supremo. En noviembre de 1819, algunos oficiales del desmantelado Ejército del Norte arrestaron al gobernador Mota Botello y al general Belgrano. Tres días después, un Cabildo Abierto nombraba gobernador a Bernabé Aráoz. Esa revuelta fue calificada por el general Paz como “…la primera chispa del incendio que cundió luego por toda la República”, pero en la práctica, todo el litoral desconocía la autoridad del Directorio y del Congreso desde hacía años, la Banda Oriental estaba casi completamente ocupada por los portugueses, y Salta seguía sola su guerra en el norte. La chispa contribuyó al incendio, pero fue de las últimas: sólo faltaban el motín de Arequito, la batalla de Cepeda y la revolución cuyana de Mariano Mendizábal; y todas ellas se cumplirían en menos de tres meses”.

“Aráoz era un jefe astuto, poco dado a enfrentar los conflictos que pudiera evitar, pero decidido cuando no se le daba opción. Como otros caudillos de su época, tenía más apoyo en el campo que en la ciudad. Su segundo gobierno fue muy bueno, considerando los problemas que tenía que enfrentar”.

“Un congreso elegido especialmente promulgó una Constitución para la República de Tucumán, una respuesta regional al problema del país anarquizado. Esta República no era independiente de las demás provincias, sino que formaba con las demás una sola entidad. El nombre de república no significaba (en ese entonces) más que “estado”, en su sentido local o nacional, indistintamente. Sólo significaba que Tucumán dejaba de ser una dependencia de un gobierno central, para formar más un Estado Federal con las demás provincias. De hecho, sería la forma en que realmente se constituyó la Nación a partir de 1852”.

“Pero Santiago del Estero se negó a apoyar a Aráoz; y en marzo de 1820, bajo la dirección del coronel Juan Felipe Ibarra, estalló una revolución que nombró a este gobernador. Aráoz intentó aplastar esa revuelta, pero no sólo fracasó, sino que se ganó la enemistad del gobernador de Salta, Güemes. Éste culpó a Aráoz por lo que calificó como la escasa ayuda prestada por Tucumán a la Guerra de la Independencia”. Fuente:

https://es.wikipedia.org/wiki/Bernab%C3%A9_Ar%C3%A1oz

Resumiendo datos hasta que se haga una verdadera revisión histórica, hasta ahora observamos que tanto San Martín como Belgrano tenían sus propios planes geopolíticos en procura de la liberación e integración o dispersión de los territorios latinoamericanos.

Por su parte, Don Bernabé Aráoz intentó desarrollar su plan geopolítico auténticamente patriótico con la fallida República del Tucumán, buscando defender la libertad, la independencia y también la autonomía de cada provincia o región, pero con sentido de unidad y lejos de la anarquía reinante en la época.

Aráoz podría considerarse el Padre del Sistema Republicano que se estableció luego en nuestro país; Padre de la Libertad por su protagonismo y el de sus peones o gauchos en las batallas de Tucumán y Salta; Padre de la Independencia no sólo de España sino también de “toda dominación extranjera”, por ser gestor y anfitrión del Congreso de Tucumán cuando él era el 1° Gobernador Intendente del Tucumán. En fin, un auténtico Padre de la Patria, al igual que Don Manuel Belgrano.

Quizás el gran problema de Don Bernabé, un hombre centrado, querido y admirado por sus empleados e íntimos, es que habría sido más empático que simpático y generaba el rechazo hasta de su propia familia de sangre y política, considerada oligarca e integrada por varios curas y personajes que no aceptaban sus propuestas progresistas y superadoras.

Tuvo desencuentros hasta con el mismo Belgrano porque no aceptaba someterse a sus órdenes, ya que consideraba más importantes los intereses de Tucumán y su gente que los de campañas militares en otros lugares, planes geopolíticos y enfrentamientos partidistas, como los que ocurrían en Buenos Aires.

Hasta el mismo sobrino Juan Bautista Alberdi (su madre era hermana de Don Bernabé) habría destacado: “Quiero detenerme en el relato de mi vida, para hacerlo sobre la de Bernabé Aráoz, porque creo que no se ha hecho justicia con su memoria y ha sido desacreditado gratuitamente. Mi tío fue un militar valiente, gran colaborador y jefe determinante en el triunfo de Belgrano en 1812, aportando dinero a la causa y sus empleados del campo se prestaron, por devoción a su patrón, a luchar en la batalla”. Fuente: libro “Charlando con Juan Bautista Alberdi” del escritor y periodista Rodolfo Sala, en base a cartas y notas biográficas del joven abogado Diego Lagos, hijo del fundador del diario La Capital de Rosario, Ovidio Lagos.

Sin más palabras…

Luis Antonio Mena

DNI 11.463.182

Email: luism911@gmail.com

Nota:
Pido ayuda financiera a los ciudadanos del mundo y a gobernantes, empresarios e instituciones interesados en la VERDAD. El objetivo es la investigación, redacción, edición e impresión de un libro que resuma la HISTORIA REAL. También la necesidad de que dejemos de “PERTENECER” y comencemos a “SER” espiritual y físicamente.

Este libro (librog) se terminó de imprimir

en julio de 2019 en

Resmatuc

Tucumán – Argentina.